A extrema-direita Jair Bolsonaro cresce novamente no Brasil e com apoio feminino apesar do sexismo
Publicidade Uma imagem da extrema direita Jair Bolsonaro mostrado entre as bandeiras do Brasil em San Pablo (AP).

Sigue favorito para el comicio general del domingo, pero subió a 31/2%. Hay respaldos del nordeste pobre y también de las mujeres. Fernando Haddad, del PT, reúne 21%.

Jair Bolsonaro, el ex capitán del Ejército y diputado federal por 9 años, ya es un fenómeno consolidado. Salido de la derecha, rodeado de ex compañeros de armas, el candidato a presidente por el Partido Social Cristiano experimenta un nuevo salto en las intenciones de voto. En apenas unos días, según una encuesta de Ibope del lunes por la noche, pasó de 28 a 31 por ciento. Y Datafolha confirmó este martes, al asignarle un 32% de las preferencias. El liderazgo que Bolsonaro mantuvo hasta ahora en el ranking de presidenciales difícilmente será puesto en tela de juicio el próximo domingo, cuando los brasileños vayan a las urnas. Lo que va a quedar por definirse es si gana, o no, en la primera vuelta.

Bolsonaro ya alcanzó 38% de los votos válidos; lo que lo colocaría en la cercanía de ser consagrado este 7 de octubre. Pero si no llega a esa ambicionada meta, deberá competir el 28 de octubre con el petista Fernando Haddad, quieto en su 21% de la semana anterior. Si la disputa fuera hoy, Ibope dice que ambos estarían muy parejos.

¿Cómo un diputado, sin una proyección nacional significativa, logró de buenas a primeras convertirse en la estrella de estas elecciones brasileñas? Su base electoral se cimentó, en un primer momento, en las clases altas y educadas. Así lo marcaban todas las encuestas. En esa franja social, Bolsonaro tiene hoy 40%. En cambio, Haddad, un doctor en filosofía, abogado y profesor de la Universidad de San Pablo, perdió pie precisamente allí, donde se podría pensar que su discurso podría tener eco. La preferencia por él bajó, en ese segmento, de 18 a 14 por ciento.

Saludo. El candidato del PT, Fernando Haddad, en un acto político en Río (AFP).
Saludo. El candidato del PT, Fernando Haddad, en un acto político en Río (AFP).

Pero ése no es el dato más notorio de la última investigación realizada por Ibope, entre el sábado y domingo últimos. Lo que llama la atención es el arrastre que consiguió el diputado derechista entre los sectores menos favorecidos de las grandes ciudades como San Pablo y Río de Janeiro. Los números lo confirman: la popularidad de este postulante saltó de 13 a 19 por ciento entre quienes ganan apenas hasta un salario mínimo. En Brasil, los trabajadores en esa condición suman 45 millones. Y además -otro de los datos sorprendentes por su discurso sexista- en el electorado femenino la intención de voto a favor de Bolsonaro creció de 19 a 24%. Todo es aún más llamativo si se tienen en cuenta las marchas masivas del último sábado en varias ciudades del país convocadas por grupos femeninos en protesta contra el candidato ultraderechista.

Son sugestivos los relatos que explican las preferencias por Bolsonaro. “¿Sabe qué es gracioso? Mi padre va a cumplir 72 años y mi madre tiene 68. Nunca oyeron hablar de que hubo dictadura en Brasil”, dijo Michael Barbosa, habitante de la periferia paulista, afrodescendiente. Ademir Machado continuó: “Yo viví esos años. No existía dictadura sino orden y respeto”. Estas frases le llegaron a esta corresponsal por la vía de una red social de una fuente de la favela Heliópolis, que prefirió preservar su nombre. Pero los comentarios en Facebook son testimonios fotografiados. En la campaña emprendida por los bolsonaristas entre los habitantes de la periferia, llegan estos mensajes: “Lo que realmente importa es sacar a los bandidos del poder. Y ahí sí, en otras futuras elecciones con Brasil a salvo y camino del orden y el progreso, podremos votar por otros candidatos”. Vale la pena reflejar una entrevista que Folha hizo a una mujer de la favela Goiania. Ella indicó por qué votava a Bolsonaro: “Es un hombre fuerte, que tiene muñeca”. Y añadió a continuación: “Siempre voté por Lula y a quien él apoyara. Pero ahora el PT no da más; se tornó medio bandido”.

Uno de los punteros en otra comunidad, Anápolis –dominada por el Primer Comando de la Capital—reveló los discursos para ganar adherentes. “Usted consigue convencer a las personas si va directo a la cuestión moral. Por ejemplo, le dice al conductor de un ómnibus si el apoyaría que su hijo Joao pase a llamarse Maria. Seguro que va a decir que no”. Lo único que está prohibido decir “es que va a eliminar el subsidio bolsa-familia”.

ARCHIVO. El ultra Jair Bolsonaro, en julio último, al anunciar su candidatura a la presidencia (efe).
ARCHIVO. El ultra Jair Bolsonaro, en julio último, al anunciar su candidatura a la presidencia (efe).

A pesar de que estos sectores son un foco de atención para Bolsonaro, quienes lo rodean parecen no compartir esa opinión del propio candidato. Es el caso del vice que lleva en la fórmula, el general Antonio Hamilton Mourao. Este martes volvió a salir con una de esas propuestas que no ganan adhesiones. Dijo que “debe eliminarse el aguinaldo, un pago extra que no tiene sentido” (sic). Ya lo había expresado hace 10 días; y mereció entonces un fuerte reto de su jefe, como también de sus compañeros del Ejército. Bolsonaro le pidió que no abriera la boca, pues cuando lo hacía “perjudica la campaña”.

La Bolsa de San Pablo recibió las nuevas encuestas de Ibope y Datafolha con indisimulado entusiasmo. Este martes tuvo una fuerte alza que la llevó a recuperarse de las últimas dos sesiones. Y el dólar bajó a 3,93 reales; luego de haber llegado en los últimos tiempos a cotizar 4,26 (en el momento de mayor auge de la divisa norteamericana). Hay quienes acusan a las élites de no avisorar lo que se viene. Es el caso del columnista del diario Folha de Sao Paulo, Celso Rocha de Barros. En su artículo recordó, este martes: “En un Twitter de 2016, publicado por el diario carioca Extra, Carlos Bolsonaro (hijo de Jair) defendió que la Bolsa Familia solo sea ofrecida a quien acepte ser sometida a una vasectomía”.

Carlos es uno de los dos portavoces principales de su padre. El otro es su hermano Eduardo. Entre quienes apoyan al candidato está también el general Eduardo José Barbosa, presidente del Club Militar. El 24 de septiembre pasado escribió en la página de esa institución: “La nuestra es una sociedad carente de cohesión cívica, lo que resulta en la diseminación de valor éticos y morales distorsionados”. Agregó sobre la clase empresarial: “Es mediocre y empobrecida moralmente, aceptando plácidamente que se bastardee nuestra cultura, y revelando despreocupación con el rumbo del país. No se posiciona frente al caos”

Eleonora Gosman

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