A pesar de 113 mil muertos por coronavirus, Jair Bolsonaro gana popularidad

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Según datos de la última encuesta de Datafolha, el 47% de los consultados considera que el presidente de Brasil no tiene culpa alguna por los fallecimientos. Su imagen positiva subió de 32 al 37%.

Pasaron poco menos de 6 meses desde el primer fallecimiento por Coronavirus y, hoy, en Brasil, las muertes llegan a 113.000. Muchos lo ven como un genocidio y miran hacia el gobierno en Brasilia para endosar la responsabilidad. Pero lo cierto es que, para casi la mitad de los brasileños: 47%, el presidente no tiene culpa alguna; 41% lo admite como “copartícipe” en el proceso que llevó a la enorme cantidad de decesos, pero sólo 11% lo considera el exclusivo responsable de una guerra perdida contra la pandemia. Entre tanto, la popularidad de Jair Bolsonaro no hace más que crecer: en menos de dos meses, la evaluación del jefe de Estado como óptima pasó de 32 a 37%; en cuanto al rechazo a su figura cayó 10 puntos, de 44% a 34%.

Los datos proceden de la última encuesta realizada por la consultora Datafolha. La encuesta revela que, hasta el momento, el presidente brasileño salió políticamente inmune del Covid-19. Y aprovecha esas circunstancias para conquistar una base electoral fuerte. Por eso, decidió emprender una travesía por el Nordeste del país. Esos bellos estados del litoral marítimo norteño, donde el mar refulge azul, le habían resultado esquivos en las elecciones de 2018.

Estos días Bolsonaro visitó capitales y ciudades del interior de Ceará, Piauí, Bahia y Sergipe; y hoy estará en Rio Grande del Norte. En todos los lugares donde estuvo fue recibido con algarabía y no olvidó lucir alguna prenda icónica regional. En Penaforte (el estado de Ceará, un reducto del lulismo) se calzó un sombrero de vaquero; a imagen y semejanza de lo que antaño hiciera el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva; cuya base Bolsonaro se empeña en conquistar.

Semejante salto en las calificaciones positiva tiene una causa principal: es la “ayuda para la emergencia” que votó el Parlamento y sancionó el gobierno. Son 600 reales (110 dólares) que auxiliaron millones de familias. Ese programa se instituyó cuando la crisis sanitaria obligó a implantar las cuarentenas y está destinado a trabajadores informales, a desempleados y a quienes ya reciben el “Bolsa Familia”, una marca del gobierno Lula.

Con ese aporte adicional, 48% de los brasileños encuestados que ganan hasta 2 salarios mínimos (equivalentes a 373 dólares mensuales), pudo mantenerse en la línea de flotación: el recurso fue utilizado para la compra de comida.

La profunda recesión que introdujo el “aislamiento social” dejó un saldo oficial de 13,3% de desocupación; el máximo nivel alcanzado desde que el Instituto Brasileño de Estadísticas y Censos (IBGE) comenzó a medir la variable. Los técnicos de esa institución advirtieron, sin embargo, que el desempleo es mayor; y eso se debe a que, en las estadísticas, no son computados quiénes ya dejaron de buscar trabajo.

En ese contexto, “la población le dio a Bolsonaro los créditos por el auxilio temporario. La victoria es de él, aun cuando la medida no haya partido del presidente sino del Congreso” indicó Eduardo Moreira, un empresario que fundó a principios de abril el movimiento opositor: “Somos 70%”.

En un recorrido por los lugares que estos días visitó Bolsonaro, el diario Folha de São Paulo puso vida a los números de la encuesta, con testimonios de las personas que fueron al encuentro del presidente. Cita el caso de un hombre de 35 años, desempleado, que votó al PT desde las elecciones presidenciales de 2002. El joven debió arreglárselas con changas durante el último año. Pero ahora su evaluación del gobierno bolsonarista sufrió un cambio al recibir en junio el primer estipendio: “Veo a Bolsonaro como una persona que, al igual que Lula, trabaja para ayudar a los pobres” dijo.  Hay una relación directa entre el nivel de estudios alcanzados y el rechazo a la figura del Jefe de Estado: 47% de los que pasaron por la universidad, repudian al presidente. No por casualidad, esa es también la actitud de 47% de la población de ingresos más altos.

Lo cierto es que Bolsonaro pretende ahora continuar con el programa de “auxilio de emergencia” que concluye a fin de mes. Incluso busca poner un nombre al programa: “Renta Brasil” y reemplazar, así, el “Bolsa Familia” que impuso el PT. El plan, sin embargo, cuenta con grandes resistencias del ministro de Economía Paulo Guedes. Para el funcionario, es “inviable” mantener ese nivel de compromiso presupuestario. Luego de una reunión con el jefe de Estado, el miércoles último, insinuó que una alternativa es quitar recursos a otros rubros, entre ellos, educación. 

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