Argentina quiere la patria grande, Brasil apuesta a la apertura al mundo y Uruguay busca negociar ya con los chinos

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Con impecable perfección en las transmisiones, que le mereció elogios a Paraguay, la cumbre número 56 del Mercosur mostró los intereses políticos y económicos inmediatos de los socios del bloque regional. A todos les preocupa el Covid-19; y qué hacer en la pos pandemia. Hay coincidencias en el diagnóstico y matices diferentes en la formulación de la salida inmediata de la crisis.

Por Eleonora Gosman

La cumbre del Mercosur número 56, por ser virtual, no dio lugar al debate de los presidentes y cancilleres. Preocupados por la pandemia del Covid-19, y sus resultados dramáticos para las economías de la región, los jefes de Estado coincidieron en que esta reunión en Asunción iría a servir, casi exclusivamente, para jurarle fidelidad al bloque. Formalmente, fue la primera cita de Alberto Fernández con el conjunto de sus socios: el brasileño Jair Bolsonaro, el uruguayo Luis Lacalle Pou y el anfitrión Mario Abdo Benítez. Y AF lo mencionó al comenzar su exposición. Pero no pudo estrechar sus manos, con lo que el encuentro perdió el encanto del “face to face”. Tiempos de Coronavirus, dijeron todos.

Pero el mandatario argentino intentó, en su mensaje, imprimir un tono de aproximación. Puso el eje, con todo, en el tema social. “Hoy somos el continente más desigual y esto sucede en la mayor crisis de la economía mundial que se recuerde” sostuvo. Añadió, luego, que “América Latina está llamada a ser una región única e integrada” y subrayó, como mensaje para la interna del Mercosur, que “las diferencias ideológicas pasan a un segundo plano cuando los pueblos se integran entre sí”.

Alberto optó por enfatizar que “juntos podemos enfrentar la globalización de otro modo. El Mercosur nos impone el destino común como la Patria Grande de América Latina”. Tal vez, pensaba en ese momento la posibilidad de acercar políticamente a México al mercado sureño. En cambio, el presidente Jair Bolsonaro se esmeró en refrendar, para que no haya dudas, la pertenencia de Brasil al Mercado Común del Sur. “El Mercosur es nuestro principal vehículo de inserción en el mundo” apostó. Claro que a esa inserción le puso sus propios contenidos. Por ejemplo, mencionó la “necesidad de reestructurar el Mercosur” y proceder a una “reforma del Arancel Externo Común” como “medida indispensable” para ajustar al bloque a los tiempos actuales.

En esa misma línea, Bolsonaro formuló un pedido a sus colegas: “Apelo a todos los presidentes para que instruyan a sus negociadores a dejar listos los textos del acuerdo con la Unión Europea”. De pasada, y apenas como referencia, admitió la existencia de problemas con países de Europa por cuenta de la destrucción del Amazonas y los problemas medioambientales que genera. Dijo: “Brasil quiere deshacer los prejuicios sobre la selva Amazónica”. Admitió que todo se impone por la necesidad para los “próximos meses de conciliar la protección a las personas con la recuperación económica”.

El uruguayo Lacalle Pou se mantuvo en el medio: “El Mercosur avanzó. No hay que ser ni pesimistas ni optimistas, sino Merco-realistas. Debemos trabajar fuertemente para perfeccionar la zona de libre comercio y el trato nacional de nuestros productos. Su diagnóstico de la situación internacional indicó sus recelos: “En ese afán lógico de los países de protegerse, puede derivar inconscientemente en el proteccionismo. Puede ser una tentación para los países más grandes”. Y llamó en consecuencia a “acelerar el acuerdo con la Unión Europea y con el EFTA (países de Europa fuera de la UE). Con la UE hay que apresurar las firmas del tratado, para que sean rápidamente ratificados por los parlamentos de cada Estado parte del Mercosur y de la UE”. Más claramente que el presidente brasileño, tal vez por su mayor confianza con Fernández con quién ya compartió varias charlas, se animó a señalar: “El Mercosur es un gran paraguas: nos sirve, nos involucra, nos agranda. Pero no puede frenarnos. Uruguay está dispuesto en avanzar a distintas velocidades dentro del bloque”. Es la postura que sostiene la diplomacia argentina desde la asunción de Alberto Fernández: operar a distintas rapideces con relación al tratado con la UE y con otros países o regiones.

En la exposición del jefe de Estado uruguayo fue notorio su interés en el acuerdo comercial con China: “No podemos caer en la falsa dicotomía de estar más cerca de Estados Unidos que de China” advirtió. Y luego sostuvo: “Nuestro país afirma que estamos cerca tanto de uno como del otro. Tenemos que reimpulsar el diálogo con China”. Para él, el coloso asiático “quiere profundizar las negociaciones con el Mercosur. Y el bloque ha omitido responder a este llamado”.

Una leída rápida del comunicado de los presidentes muestra el deseo de consensuar, antes que provocar divergencias. Así, el mensaje indica la “ratificación del compromiso con el fortalecimiento del Mercosur”. Pero también admite que, para consolidar la Unión Aduanera, es preciso revisar el Arancel Externo Común (una demanda explícita de Brasil) y apostar a la integración productiva.

Para Bolsonaro, como lo expresó el  miércoles su canciller Ernesto Araújo, el Mercosur debe ser más abierto al mundo como condición sine qua non de integración de su país en las cadenas globales de producción.

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