Argentina y Brasil: una alianza estratégica, pero a veces incómoda

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Argentina y Brasil: una alianza estratégica, pero a veces incómoda
El canciller Felipe Solá, el ex canciller Aloysio Nunes Ferreira, el actual secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Béliz y el ex canciller Adalberto Rodríguez Giavarini, entre otros representantes. FOTO: CEDOC PERFIL

Los diplomáticos de ambos países participaron de una serie de debates con el fin de fortalecer las relaciones bilaterales y la imagen del Mercosur.

No es en absoluto casual que dos reconocidos think tank de políticas exteriores, uno de la Argentina y otro de Brasil, hayan dedicado en simultáneo sus deliberaciones de esta semana a los grandes ejes del momento: la relación bilateral entre los dos gigantes del Mercosur y el posicionamiento global de cada uno ante un mundo que cambió. Tanto el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI) como el Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (CEBRI) convocaron los pesos pesados de uno y otro país para discutir el vínculo entre los dos socios. Todos lo definen como estratégico, pero ninguno duda de la “incomodidad” que genera en momentos como el actual. 

En el nuevo estilo de la “diplomacia del Zoom”, según definió el columnista de Valor Económico Daniel Rittner, los panelistas convocados por ambas instituciones pudieron ser oídos por argentinos y brasileños, a través de las plataformas electrónicas. Pero en tiempos de pandemia, las conferencias online permitieron el debate entre personalidades difíciles de juntar en un mismo momento. Allí estuvo el canciller Felipe Solá, y su vice Pablo Tettamanti; el embajador de Argentina en Brasil, Daniel Scioli; el presidente del CARI, el ex canciller Adalberto Rodríguez Giavarini; ex ministro Jorge Taiana; el actual secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Béliz y el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados Eduardo Valdés.

En la conferencia del CEBRI, la representación estuvo a la altura: los ex cancilleres Aloysio Nunes Ferreira y Celso Lafer; el ex secretario de Asuntos Estratégicos Hussein Kalout y académico de Harvard; el embajador de Argentina en Brasil Daniel Scioli; el ex presidente del Banco Central argentino Martín Redrado; el ex canciller Jorge Faurie.

“Este es el momento para reiterar la importancia que tienen Argentina para Brasil y Brasil para Argentina en sus respectivas políticas externas, dijo Lafer que es coautor junto al secretario de Comercio Exterior, Félix Peña, del libro Argentina y Brasil en el sistema de relaciones internacionales.

Pero quien puso el dedo en la llaga fue Kalout, quien además es un académico de Harvard. “Me preocupa mucho el estado actual de la relación entre los dos países por el grado de inmovilismo en el que se encuentra. Continúa en funciones en el nivel técnico; pero es preciso que funcione en el nivel presidencial. Para que la agenda bilateral avance en forma concreta, los presidentes deben dar impulso político”. Ni el experto ni ningún otro panelista mencionaron algunas de las expresiones poco amistosas que el presidente Jair Bolsonaro dedicó recientemente al gobierno argentino, a través de las reiteradas comparaciones con Venezuela. Pero el asunto sobrevoló las mesas redondas del CEBRI y del CARI.  La última referencia, publicada en el Twitter del jefe de Estado brasileño, sugería que por a las tendencias del gobierno de Alberto Fernández (supuestamente populistas) la Argentina se quedó sin carne, como Caracas está sin petróleo y a Cuba le falta azúcar.

«Me preocupa mucho el estado actual de la relación entre los dos países»dijo Hussein Kalout

El ex secretario Kalout recordó que Raúl Alfonsín y José Sarney “pusieron fin a las fricciones y desconfianzas que existían entre ambos países”. Y como resultado de ese paso, que a su juicio fue “el paso más importante de la diplomacia brasileña desde la guerra”, surgió el acuerdo nuclear entre Brasil y Argentina. “La relación bilateral no fue un lecho de rosas; pero siempre prevaleció el ánimo de superar las divergencias” enfatizó el especialista.

El canciller Solá tuvo su respuesta a las incertidumbres instaladas en el medio de las relaciones entre los dos socios grandes del bloque regional. » El Mercosur ha sido un logro histórico comercial y político enorme para la Argentina, y no lo vamos a abandonar» sentenció. “Tenemos que retomar la senda de integración social, comercial, productiva y cultural con nuestra región».  Para el ministro, es preciso pensar en cambio claves en la Argentina “para colocar al país en condiciones de competitividad en sectores que todavía hoy deben ser protegidos. La protección es un medio, pero nunca puede ser un fin en sí mismo”. El ministro cuestionó al anterior gobierno (de Mauricio Macri) por “abandonar toda política de integración en el continente.  Los países de América del Sur se han unido casi exclusivamente por una sola cuestión: qué piensan de Venezuela».

Enfrentado con una realidad muy compleja, como la de comandar la embajada en Brasilia en medio de la pandemia, el embajador Scioli contó que, en sus reuniones con el más alto nivel del gabinete ministerial brasileño se había topado con algunos prejuicios: “Siempre aclaré que Argentina es Argentina y nada tiene que ver con Venezuela”. El diplomático recordó: “Desde el primer día busqué darle a la embajada un perfil comercial muy ejecutivo; pero entendí que antes era preciso reconstruir el vínculo”. Relató que antes de tomar su vuelo a la capital brasileña habló a fondo con Alberto Fernández: “Le pregunté qué deseaba que le transmita al presidente Jair Bolsonaro, en la entrevista que tendría al llegar a Brasilia. Alberto me respondió que le transmitiera la voluntad de trabajar juntos, más allá de las ideologías de cada gobierno. Tenemos que poner énfasis en lo que nos une y en profundizar la integración”. En su encuentro con el jefe de Estado brasileño en el Palacio del Planalto, Scioli decidió demarcar los temas: “Le dije a Bolsonaro que Argentina tuvo un déficit comercial con Brasil de 52.000 millones de dólares acumulados en los últimos cinco años. Y aclaré: no queremos comprarles menos; pero sí queremos que nos abran oportunidades para productos que, por distintos motivos, están impedidos de participar en nuestras exportaciones al mercado brasileño en este momento. El presidente fue muy amable y pragmático y me dijo: ¿por dónde empezamos?”.

La diplomacia presidencial

Aloysio Nunes Ferreira, quien dirigió Itamaraty durante el gobierno de Michel Temer, acudió a sus memorias para definir sus posiciones. “No puedo olvidar una expresión de quien entonces fue mi par: el ex canciller Jorge Faurie. Fue durante una reunión donde tratábamos de desbloquear problemas en compras públicas y facilitación de comercio, como también abordar temas como el Mercosur digital. En ese momento, que fue muy rico, Faurie me dijo: tenemos que lograr que el Mercosur sea la novia deseada”. Ambos percibieron que “el encuentro presidencial era el momento de la cristalización de la agenda. Tuvimos una visión común de la situación internacional y relanzamos la relación con la Unión Europea. Ese tratado era un incentivo a la apertura comercial como factor de estímulo de la productividad de nuestros países”. Según Nunes Ferreira, que actualmente es senador, “con el cambio de gobierno en Argentina, el equipo de Alberto Fernández pasó a ver el comercio administrado (con trabas no arancelarias) como una palanca para revitalizar la economía de Argentina en base a la industria”. El parlamentario sostuvo que “existen problemas políticos en el acuerdo realizado con la Unión Europea; que surgen de los propios europeos. En el Mercosur, nosotros acordamos prácticamente todo. Y esas negociaciones crearon un lazo de confianza entre nuestros equipos. Ahora los trabajos continúan, pero falta un impulso para caldear la relación conyugal que precisa más ánimo, que precisa especialmente de la diplomacia presidencial”.

«La relación entre Brasil y Argentina es mucho mayor que el Mercosur. Es más: el Mercosur es un componente dentro del flujo de intereses entre Brasil y Argentina” subrayó Kalout.

Esa diplomacia “en el más alto nivel del Estado es la que aceita los vínculos. Si no está lubricada, el proceso puede trabarse. Por eso es indispensable que a nivel presidencial se bajen las órdenes verticales. La relación entre Brasil y Argentina es mucho mayor que el Mercosur. Es más: el Mercosur es un componente dentro del flujo de intereses entre Brasil y Argentina” subrayó Kalout.

Con relación al tratado firmado con Europa, que todavía debe ser ratificado por los parlamentos europeo y nacionales –con las dificultades que implican-, el vicecanciller Pablo Tettamanti juzgó que si antes Brasil aparecía como el actor que impulsaba ese acuerdo, “ahora debe replantearse una vieja agenda suya, que tiene que ver con el cambio climático”. Se refería, sin duda, al rechazo de países de la Unión Europea por esa alianza firmada el año pasado con el bloque sudamericano. A ellos les preocupa cierto desdén de Brasilia por los incendios del Amazonas. Tettamanti advirtió como un error que “América Latina haya politizado su relación regional”.

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