Asumió Sergio Moro y se comprometió a combatir la corrupción y el narcotráfico

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    Asumió Sergio Moro y se comprometió a combatir la corrupción y el narcotráfico
    Sergio Moro (2do a la der.) sucede en el cargo a los ministros de Seguridad Raul Jungmann (izq.) y de Justicia, Torquato Jardim (der.) / AFP

    Es el flamante ministro de Justicia y Seguridad de Jair Bolsonaro. Esto dijo.

    Al asumir el comando del ministerio de Justicia y Seguridad Pública, el ex juez federal Sergio Moro se comprometió la mañana de este miércoles a combatir la corrupción, el delito organizado, esto es las mafias del narcotráfico, y a reducir los delitos violentos. En un país con 62.500 asesinatos anuales, lo que representa una tasa récord de 30 homicidios cada 100.000 habitantes, la seguridad se convierte sin duda en uno de los temas donde la ciudadanía brasileña exige resultados rápidos.

    Moro, sin embargo, que adquirió su celebridad por ser el juez del caso Lava Jato y quien condenó al ex presidente Lula da Silva, puso el acento en la lucha “contra la impunidad de la gran corrupción”. Esa es una de sus grandes prioridades.

    Al nuevo funcionario le preocupa que Brasil “permanezca en una posición relativamente mala en los índices de percepción de la corrupción en los rankings anuales de Transparencia Internacional”.

    Moro sostuvo que “el señor presidente Jair Bolsonaro dio una misión prioritaria clara: acabar con la impunidad de la gran corrupción y combatir el delito organizado”.

    Con relación al crimen organizado, Moro sostuvo es que ese “es otro gran desafío. Grupos delictivos organizados, que dominan nuestras prisiones, están cada vez más poderosos. Es preciso enfrentarlos con las leyes más eficaces, con inteligencia y con operaciones coordinadas entre las diversas agencias policiales, tanto federales como provinciales”.

    Para el flamante ministro, el remedio es universal pero no siempre se puede implementar con facilidad. “Hay que determinar la prisión de los miembros, aislar a sus jefes en las cárceles, identificar la estructura y confiscar sus bienes”.

    En su visión eso lleva “al debilitamiento y el desmantelamiento” de esos grupos. “No es una tarea imposible. En Estados Unidos, las familias mafiosas que antes fueron superpoderosas, fueron finalmente desmanteladas por el FBI y por el Departamento de Justicia a partir de la década de los 80” ejemplificó.

    Habló luego de los asesinatos y la violencia “que aterrorizan a la población brasileña”. Y admitió que hay “elevadas tasas de homicidios que constituyen el peor ejemplo”. Y a esos le añadió “los índices de robos, estupros y crímenes violentos que generan una atmósfera de inseguridad que debe ser combatida con estrategia, inteligencia y políticas públicas eficaces”.

    Indicó que los altos índices de estos delitos “perjudican el ambiente de negocios y de desarrollo. Peor que eso,generan desconfianza y miedo, por lo que terminan por afectar la credibilidad de las instituciones y, en cierto nivel, la propia calidad de la democracia cotidiana”.

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