Aumenta la escalada de violencia contra la oposición en Brasil y hay temor a un atentado contra Lula

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Aumenta la escalada de violencia contra la oposición en Brasil
Aumenta la escalada de violencia contra la oposición en Brasil

Tras el asesinato de un militante, el domingo pasado, el consejo político del Partido de los Trabajadores se reunió de urgencia para analizar la seguridad de su candidato a presidente. Crece el miedo a un ataque contra Luiz Inacio Lula da Silva y su compañero de fórmula, Geraldo Alckmin.

El crimen del militante del Partido de los Trabajadores (PT) Marcelo de Arruda, quien fue asesinado por un gendarme bolsonarista el domingo por la madrugada, conmocionó a todo el mundo político sin excepción. Pero puso en estado de máxima alerta al PT y a las organizaciones aliadas que defienden la fórmula presidencial encabezada por Luiz Inacio Lula da Silva. El propio candidato presidencial expresó su alarma, ante un episodio que revela un aumento de la intolerancia y torna más real la posibilidad de un ataque mortífero contra él y su compañero Geraldo Alckmin. 

Para discutir una estrategia de seguridad, el consejo político de la campaña –integrado por todo el arco partidario de la coalición lulista—se reunió hoy desde temprano. Según revelaron fuentes próximas al comando del proceso electoral, lo que se busca es evitar cualquier “incidente” en los actos públicos. Temen que la continuidad de las manifestaciones de “odio” terminen por perjudicar la programación de actos públicos. En el encuentro, la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, advirtió que Jair Bolsonaro “está estimulando una campaña sucia” para impedir que Lula, su gran enemigo, pueda ganar en la primera vuelta como sugieren las encuestas. “Hemos llegado fuertes hasta aquí y debemos estar muy atentos porque el adversario (el actual jefe de Estado) también lo percibe”. Gleisi estuvo presente en el velorio de Arruada, en Foz de Iguazú. Y Lula habló por teléfono con la esposa del petista masacrado.

La tendencia caótica que parece impregnar la disputa por el Palacio del Planalto indujo a tomar medidas en el caso Arruda. El Ministerio Público de Paraná anunció en conferencia de prensa la prisión preventiva del homicida Jorge da Rocha Guaranho, internado en un hospital.

En la cita matutina, que congregó hoy a los presidentes de los distintos partidos de la coalición lulista, circuló un documento que aborda la “escalada de la violencia contra la oposición”. Allí se menciona la muerte de la concejal Marielle Franco, en marzo de 2018, que cayó bajo las balas de milicias cariocas, cuya investigación continúa paralizada después de 4 años. Y recuerda una de las descarnadas frases que pronunció el actual mandatario brasileño en vísperas de las elecciones de 2018. Dijo entonces: “Vamos a fusilar a la petrallada”, nombre con el que él solía designar a la militancia petista. Ese mismo dossier se refiere a “la escalada de los milicianos y terroristas, estimulados por el discurso de odio de Bolsonaro, que hasta ahora actúan con total impunidad”.

En vez de condenar al homicida, el jefe de Estado prefirió colocar el asesinato en términos de “una pelea entre dos personas allí en Foz de Iguazú. Dicen que fue un bolsonarista; pero nadie habla de Adélio (el hombre que le hundió el cuchillo en el abdomen durante la campaña de 2018) y que era afiliado al Psol (Partido Socialismo y Libertad)”. En su cuenta de Twitter, en un mensaje publicado el domingo por la noche, Bolsonaro expresó contrariedad: “No quiero el apoyo de quién practique la violencia contra opositores”. Al ser interrogado por periodistas, en las puertas de la casa de gobierno, el presidente de Brasil insistió: “Ya sufrí un ataque en mi propia piel. Y obviamente, espero que eso no vuelva a suceder. La cuestión es que está muy polarizada (la presidencial de octubre próximo). Pero el histórico de violencia no procede de mi lado, sino del otro lado”.

Marcelo de Arruda falleció por causa de las balas que le descerrajó el policial carcelero Guaranho. Las imágenes de una cámara de seguridad, externa al edificio donde ocurrió la muerte del petista, mostraron que previo al atentado el asesino discutió con su víctima, y luego le disparó. Ya en el suelo Arruda, que es policía municipal, tomó su arma y logró a su vez impactar en el agresor; momentos después, yacía muerto en el piso. El gendarme Guaranho está hospitalizado pero su estado no es grave. A partir de ahora, según indicó el fiscal Tiago Lisboa Mendonça, también participará de las investigaciones un equipo del Grupo de Actuación Especial del Combate al Crimen Organizado. “Hay muchos puntos que precisan ser aclarados” subrayó.

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