Bolsonaro ahora involucra a Moro en la conspiración: «Me quiere afuera del Planalto»

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Bolsonaro ahora involucra a Moro en la conspiración

El presidente brasileño salió a cuestionar a su ex ministro de Justicia. El temor por sus hijos y la inquietud del ala militar.

Por Eleonora Gosman – San Pablo

El presidente Jair Bolsonaro acusó al ex ministro Sergio Moro, que renunció hoy la cartera de Justicia, por una presunta operación que intentaría el ex funcionario para defenestrarlo. Lo dijo en estos términos: «No me quiere en el sillón presidencial». Fue durante un desayuno con 7 diputados. A ellos les refrescó: «Hoy ustedes van a conocer al hombre que no me quiere en el Planalto. Lo van a conocer a las 11 de la mañana». Precisamente a esa hora, Moro convocó a una conferencia de prensa para anunciar su renuncia al gobierno.

En un repaso de su vida como jefe del Ejecutivo, Bolsonaro recordó instancias en las que no habría recibido el apoyo de su ex ministro: «Nunca se dedicó a investigar quién había ordenado el intento de asesinarme cuando estaba de campaña en Juiz de Fora» (cuando recibió la cuchillada el 6 de septiembre de 2018). Con un tono de cierto dramatismo, el presidente habló de la falta de lealtad de Moro: «Yo le abrí mi corazón en las conversaciones. Dudo que él haya hecho lo mismo conmigo».

Pero la parte central fue la defensa de sus prerrogativas como jefe de Estado. «La elección del director de la Policía Federal es mía» enfatizó. Del mismo modo, alegó que también era suya la responsabilidad por mantener o despedir a un funcionario. «Mauricio Valeixo habló conmigo por teléfono y me dijo que estaba cansado. También les había hablado de su fatiga en el cargo a todos los jefes estaduales de la Federal». Según Bolsonaro eso fue lo que lo llevó a reunirse con Moro, ayer por el mediodía, y hablar del cambio en ese puesto clave. «Le dije a Moro que la exoneración era mi responsabilidad. Y el me replicó que el próximo funcionario tenía que ser nombrado por él». A continuación, el jefe de Estado se interrogó: «¿Por qué el jefe de la Federal tiene que ser de él? ¿Por qué no elegir alguien de consenso conmigo? La selección quien debe ocupar ese cargo desde 2014 es una prerrogativa del presidente de Brasil».

Bolsonaro denunció una conspiración de la Corte y el Congreso para destituirlo

Al finalizar su discurso, acompañado por todos sus ministros e inclusive por el vicepresidente Hamilton Mourao, le advirtió al ex juez del caso Lava Jato: «Nadie me va a tratar de mentiroso. ¡Es muy grave afirmar eso!» Fue lo que sugirió Moro al mencionar la resolución publicada en Boletín Oficial que daba de baja al director policial Valeixo. En ese documento se afirma que el despido del funcionario fue por la propia cuenta del ex director policial y la del ex ministro Moro. Este último aseguró que eso era falso.

Los generales Walter Braga Neto y Hamilton Mourao, los hombres fuertes del gabinete.
Los generales Walter Braga Neto y Hamilton Mourao, los hombres fuertes del gabinete.

El día fue tan prolífico en conferencias de prensa y declaraciones que se complica el relato. Empezó con las acusaciones contra el jefe de Estado formuladas hacia el mediodía por el ahora ex ministro de Justicia. Lo central, para Moro, era dejar sentado que no fue cómplice de ninguno de los presuntos delitos que podría haber cometido su jefe. «El presidente me quiere afuera del cargo» confirmó poco antes del mediodía, en una conferencia de prensa convocada en Justicia. A continuación, explicó los motivos que tendría Bolsonaro para deshacerse de su figura: «El me dijo que quiere en el comando de la Policía Federal una persona a la que él pueda llamar directamente, a la que pueda pedirle informaciones y solicitar informes de inteligencia. Le respondí que eso se califica de interferencias política, que pueden llevar a relaciones impropias entre el director de la Policía Federal y el presidente de la República». Finalizó con una advertencia y justificación de su renuncia: «Con eso no puedo concordar». A eso le sumó otro dato: «El presidente Bolsonaro tenia temores por investigaciones realizadas en el marco de demandas presentadas ante la la Corte Suprema. Y por eso quiso cambiar al jefe de la policía federal».

El ex ministro informó que tiene pruebas sobre las acusaciones contra Bolsonaro. Según personas próximas al funcionario, «Moro y Bolsonaro tuvieron numerosas conversaciones, personales y de gobierno, a través del WhatsApp, con un canal usado por el presidente brasileño para dar órdenes a sus ministros y secretarios. «No se hacen acusaciones de ese tenor sin pruebas concretas. Más aún si se piensa que Moro tiene experiencia judicial de 22 años».

Moro renuncia acusando a Bolsonaro de querer interferir en investigaciones judiciales

Eso produjo un fuerte revuelo en la Corte Suprema: varios de sus miembros (11 en total) advirtieron que si los dichos del ex ministro eran verdaderos, entonces Bolsonaro pudo haber cometido más de un delito. Uno de ellos está encuadrado en el artículo 321 del Código Penal brasileño, y se refiere a los procedimientos administrativos. Prevé 3 meses de prisión para aquel funcionario público que utilice las prerrogativas del cargo con el fin de «patrocinar directa, o indirectamente, el interés privado ante la administración pública». Otro de las irregularidades presidenciales podría ser la de «falsedad ideológica», penado por el artículo 299 del mismo Código. Esto se debería a que en el Boletín oficial de este jueves habría una mentira, ya que se afirma que el despido del jefe de la Policía Federal fue pedido de él mismo y por Moro. El ex ministro fue contundente: «Esto no es verdad».

Una de las grandes preocupaciones de Jair Bolsonaro son dos de sus hijos: el diputado federal Eduardo y el concejal Carlos. Están en la mira de la Comisión Parlamentaria de Investigación de Fake News. Bautizados de «gabinete del odio», ambos son sospechosos de haber utilizado financiaciones «non sanctas» en el tuiteo de «informaciones» destinadas a destruir a los adversarios del padre.

Los medios brasileños revelaron esta tarde una «inquietud creciente» en el «ala militar» del gobierno. Sienten que se vieron sobrepasados con la renuncia de Moro, y las acusaciones que el ex ministro vertió sobre el jefe de Estado. Con el ministro Walter Braga Netto a la cabeza y secundado por el general Eduardo Ramos, ministro de la Secretaría de Gobierno, los generales intentaron arreglar el desaguisado que había provocado Bolsonaro. En ese contexto, trataron de convencer a Moro para que permaneciera al frente de Justicia. Pero el despido sin consulta del jefe de la Federal Valeixo anuló esos esfuerzos. Ahora, los uniformados quieren que el jefe de Estado nombre a un jurista de gran reputación en el comando de esa cartera clave. Y pretenden que se trate de una figura «sin conexiones políticas».

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