Bolsonaro atrasa para marzo la vacunación

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Mientras el presidente Jair Bolsonaro quiere iniciar la vacunación contra el coronavirus en el mes de marzo el gobernador Joao Doria en enero de 2021.

Los mercados financieros y bursátiles del mundo celebran, ya, la proximidad de la vacuna contra el Covid-19. Apuestan a la recuperación pronta de los sectores más golpeados por la pandemia: las compañías aéreas y el turismo. Con las poblaciones inmunizadas serán liberados los vuelos por el mundo. El problema es que Brasil vive una segunda ola de la enfermedad, o un repique de la primera. Y los planes oficiales del gobierno de Jair Bolsonaro contemplan la inmunización recién para marzo.

Hay diez vacunas en estado avanzado de testeos.  Y los países que están en condiciones de comenzar la aplicación a principios de 2021 son Estados Unidos, Rusia, Argentina, Inglaterra, China, Paquistán y naciones de Europa. En Brasil la discusión se trasladó ahora al plan inmunizador: el gobierno de Jair Bolsonaro presentó, el martes último, un primer cronograma que prevé iniciar el proceso recién dentro de tres meses. Es que el presidente brasileño apostó desde un principio a la vacuna de Oxford-Astra Zénecal, que deberá ser producida en Río de Janeiro por el instituto Fiocruz. Pero ese inmunizante presentó “errores” en las pruebas iniciales y requiere una ampliación de ensayos clínicos para medir la eficacia, lo que debe atrasar su registro en la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa).

Brasil vive una segunda ola de la enfermedad, o un repique de la primera. Y los planes oficiales del gobierno de Jair Bolsonaro contemplan la inmunización recién para marzo

En el estado de San Pablo, el gobernador Joao Doria se apresta a iniciar su programa vacunador en enero. Será con el inmunizador chino Coronavac, que será producido por el instituto Butantan, gracias a un acuerdo entre el ejecutivo paulista y el laboratorio Sinovac. Este jueves por la mañana el gobernador Joao Doria recibió la segunda tanda de insumos que permitirán al instituto (mayor productor de vacunas de América Latina) comenzar con la elaboración de 1 millón de dosis. La expectativa del gobierno de San Pablo es llegar a 46 millones de dosis a mediados de enero. Esta acción anti Covid podría alcanzar el próximo mes a todo el territorio de Brasil, pero eso depende de la “buena voluntad” de Bolsonaro, quien deberá decidir si incluye la Coronavac entre las vacunas listadas por el Ministerio de Salud.

El paulista Doria demandó al presidente: “Me pregunto si los miembros del gobierno federal no consiguen visualizar que tenemos más de 500 brasileños que mueren todos los días. ¿Por qué iniciar una inmunización en marzo si ya podemos hacerlo en enero?” Para el político socialdemócrata, “si el gobierno federal incluye San Pablo y compra la vacuna, como es su deber y obligación, nosotros seguiremos el Plan Nacional de inmunización. Pero si no lo hace, San Pablo comienza a vacunar en enero a la totalidad de la población, con recursos y capacidades nuestros”. Dimas Covas, director del Butantan –con sede en la capital paulista- garantizó que el 15 de diciembre serán enviados a Anvisa la documentación final sobre las pruebas del inmunizador. “La vacuna está cumpliendo todos los protocolos propuestos por Vigilancia Sanitaria”.

Doria, Bolsonaro

El laboratorio Pfizer ya presentó en Anvisa los documentos para el registro de su vacuna. El plazo máximo es de 60 días, pero la propia institución estableció que podrán efectuar los análisis y las aprobaciones en tiempos menores, desde que acepta solicitudes de uso para la emergencia. El producto de Pfizer tiene 95% de éxito probado, pero el gobierno le teme por las condiciones de preservación: debe ser enfriado a temperaturas de -80 grados.

En ese contexto, no es de extrañar la posición adoptada por Brasil en la cita virtual de los ministros de Salud del Mercosur, ocurrida el jueves. Entre ellos se encontraba el ministro Ginés González García.  En la reunión el general brasileño Eduardo Pazuello, titular de Salud, defendió el “tratamiento precoz” del Covid como la solución que encontró Brasil a la pandemia. Según el ministro, en julio él pasó a recomendar que las personas fueran al médico para anticipar el diagnóstico de la dolencia.  Y junto con esa alternativa, propuso a instancias del propio Bolsonaro la ampliación del uso de la cloroquina y de la hidroxicloroquina en pacientes con síntomas leves. Esta fue una “solución” muy cuestionada por la falta de base científica.

Brasil: Bolsonaro politiza la vacuna contra el coronavirus

A sus colegas del Mercosur, Pazuello les dijo que gracias a esa “estrategia” se pudo controlar la expansión de la pandemia. Claro que esas acciones no han alcanzado para evitar el surgimiento de una segunda ola, o reactivación de la primera, en todo el país. Eso se refleja en las medidas adoptadas por San Pablo, Río de Janeiro, Paraná y Santa Catarina. En este último caso ya se impuso el toque de queda nocturno.

Las diversas medidas de restricción de circulación, de comercios, restaurantes y shoppings, fueron cuestionadas esta semana por el secretario de Salud federal, Elcio Franco: “No tienen eficacia” declaró. Ocurre que el número de infectados supera records anteriores y en las principales capitales el uso de los lechos hospitalarios ya está en 86%. Hay casos como el de Rio donde supera el 95%.

Del lado de los economistas, partió una señal de alerta. Afirman que “el recrudecimiento de la pandemia en Brasil a fines de 2020 es una advertencia para la economía del país el próximo año”. Así lo señala el economista Francisco Pires de Souza, para quien la “política de salud pasó también a ser una política económica”.

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