Brasil analiza dar turnos en la frontera para limitar la entrada de venezolanos
Control. El gobierno de Michel Temer decidió enviar militares a la frontera con Venezuela, en el estado de Roraima, luego de una serie de enfrentamientos entre pobladores e inmigrantes. /REUTERS

Lo propuso el presidente Michel Temer. Se darían 200 turnos por día. Ahora son entre 700 y 800 los que cruzan cada día a través del estado de Roraima.

Sin ser tan obvio como el cierre liso y llano de fronteras, el presidente brasileño Michel Temer propuso un mecanismo para frenar la inmigración venezolana que se le asemeja bastante. El plan es distribuir hasta 150 o 200 números diarios entre quienes se agolpen en las aduanas. De este modo, dijo el gobernante a una radio de Recife, se reduciría el flujo actual que se estima en 700 a 800 personas por día. El ingreso ocurre a través del estado de Roraima, en el extremo norte del país; es un límite que sólo da lugar a un canal de ingreso a través de Santa Elena, del lado venezolano, y del poblado brasileño de Pacaraima.

Después de realizar el anuncio, el Palacio del Planalto buscó morigerar el impacto creado por las declaraciones presidenciales. En un comunicado sostuvo que la distribución de turnos es “para perfeccionar el proceso de atención humanitaria en Roraima y no puede ser confundido, bajo ninguna hipótesis, con el cierre a la entrada de venezolanos en Brasil”. Lo cierto es que de los 1,6 millones de migrantes, desde 2015 hasta ahora, apenas 120.000 se instalaron en distintos estados brasileños. Poco y nada si se considera que 870 mil fueron para Colombia; que otros 454 mil se instalaron en Ecuador y 400 mil recalaron en Perú. De hecho, la recepción de inmigrantes procedentes del Caribe por parte de Brasil, que tanto desvela a sus funcionarios, es minúscula (0,05%) en relación los 210 millones de habitantes del país.

Con todo, Temer le dio gran densidad al “problema” al juzgar que la situación de Venezuela es “inadmisible” por las dificultades que le genera a Brasilia, especialmente en términos de vacunación. “Hace tiempo que propusimos ayuda humanitaria con alimentos y remedios, pero el gobierno (de Caracas) lo rechazó”. Abundó con otros conceptos: “Resulta que el gobierno (de Nicolás Maduro) rechaza allá a los venezolanos, y estos se vienen para aquí (Brasil)”.

En Planalto, insistieron que los turnos buscan “mejorar los mecanismos de control y atención a los refugiados, al mismo tiempo que preserva la atención de las familias brasileñas”. Lo que afirman las fuentes del gobierno federal es que hay problemas de vacunación que pondrían en juego la propia salud de sus habitantes. Ocurre que Pacaraima tiene apenas 13.000 pobladores y la capital Boa Vista no llega a 280.000. Según el jefe de Estado, “la ola migratoria en Roraima es resultado de las pésimas condiciones de vida a las que está sometido el pueblo venezolano. Eso crea una trágica situación que hoy afecta a casi toda América del Sur”. Recordó que ya se han realizado varias reuniones entre funcionarios de Colombia, Perú y Brasil. Al parecer, los tres países coincidieron en que es preciso “dar una respuesta conjunta” a las dificultades que atraviesan “por culpa” de los venezolanos. La semana próxima tendrá lugar una reunión de la Organización de Estados Americanos, en Washington, donde se discutirían las “medidas a tomar” en el caso.

Hay algo que no es fácil de comprender: ¿Cuál es la expectativa de los inmigrantes venezolanos cuando cambian pobreza por pobreza, pero en este último caso en una lengua extranjera? En Brasil, quienes consiguieron trabajo en haciendas de Roraima, ganan 72 dólares por mes y viven en chozas miserables, según describió la emisora internacional alemana DW (Deutsche Welle). Sus comidas son arroz, fideos y salchichas. Tampoco superan ese ingreso quienes consiguen puestos en comercios. Y sin embargo, todo indica que los locales se sienten “amenazados” por esa presunta “invasión”.

De hecho, hubo enfrentamientos hace dos semanas entre pobladores brasileños y los inmigrantes de Venezuela; uno de los motivos fue la xenofobia. “Las cosas estaban caminando a un ritmo desagradable entre el pueblo venezolano y el brasileño”, declaró Temer. Y fue eso lo que llevó a su gobierno a decidir el envío de las Fuerzas Armadas hacia Roraima, mediante un decreto de Garantía de la Ley y el Orden (GLO). Tomaron esta medida sin que fuera acompañado por un pedido de la gobernadora Suely Campos. El operativo militar durará hasta el 12 de septiembre, pero puede extenderse según la evolución de los “conflictos”.

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