Brasil: Bolsonaro lanzará un «paquete de bondades» para sumar votos

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Jair Bolsonaro | AGENCIA AFP.

El actual presidente empezó su cuenta regresiva frente a las próximas elecciones. Entre las medidas de campaña para sumar seguidores apeló a diferentes medidas para los sectores más desfavorecidos.

Jair Bolsonaro tiene prisa. El tiempo que resta para recuperar los favores de parcelas de la población es escaso y va a depender, como él mismo lo presume, de su capacidad para paliar el hambre que padecen los más pobres, donde el rechazo a su figura es mayor. De lo contrario, su reelección se tornará una utopía mal sucedida. El apuro llevó al presidente a echar mano de medidas “ilegales”, como la concesión de subsidios a distintos segmentos de la población, con el objetivo de sumar votos. Esta acción está expresamente prohibida por la legislación electoral en vigencia.

Sin embargo, la Cámara de Diputados acaba de normalizar las “irregularidades” al votar por una prolongación del Estado de Emergencia del país hasta fin de año. Esa resolución, que ahora debe ser refrendada por el Senado, autoriza al gobierno a gastar nada menos que 41.000 millones de reales, es decir 7.600 millones de dólares, a partir de agosto. Esto es, cuando apenas faltarán 63 días para la primera vuelta de los comicios.

El apuro llevó al presidente a echar mano de medidas “ilegales”, como la concesión de subsidios a distintos segmentos de la población, con el objetivo de sumar votos

La primera parte del paquete “social” le permitirá elevar de 400 a 600 reales el subsidio otorgado a partir del mes próximo a quienes sufren la escasez de comida. Ese reajuste no representa demasiado, ya que la inflación de los productos alimenticios le permitirá a una familia tipo de cuatro personas, abastecerse con suerte durante 15 días. Pese a lo enjuta de esa mejora, la ayuda solo debe durar hasta fin de año, lo que torna evidente la naturaleza electoralista de esa práctica.

Lo cierto es que a no ser por la intermediación del Congreso, cualquier decreto sancionado con medidas de este tipo, habría puesto en juego la candidatura del propio jefe de Estado, pues sería penalizado por buscar el favoritismo de sus ciudadanos mediante la “distribución” ilegítima de dinero.

Jair Bolsonaro.

Auxilio Brasil

Los diputados del Partido de los Trabajadores buscaron, sin éxito, frenar la maniobra. No prosperó, por ejemplo, la propuesta del bloque legislativo de centro-izquierda que planteó dejar fija esa cifra de 600 reales (110 dólares) como remuneración definitiva del Auxilio Brasil (el nombre actual del ex Bolsa Familia), y no temporaria hasta diciembre como acaba de ser votada.

De cualquier manera, en el ambiente opositor se preguntan cuál es el tamaño del beneficio que puede tener el jefe del Palacio del Planalto, en su imperiosa necesidad de ganar más votos. En sus cálculos, curiosamente, los adversarios del bolsonarismo le dan un peso relativo a las “medidas bondadosas”. Y eso pese a que el gobierno tendrá, a partir de agosto, todas las condiciones para incluir a dos millones más de nuevas familias en el programa de ayuda, con lo cual treparán a 20 millones los brasileños amparados por el Estado.

Son traspiés que refuerzan el repudio de amplios sectores de la clase media y puede llevar a una mayoría de ellos a inclinarse por Luiz Inácio Lula da Silva

En la visión opositora, en cambio, las decisiones aprobadas por el Congreso para favorecer claramente a Bolsonaro, se verían neutralizadas por varios errores cometidos por el presidente brasileño. Son traspiés que refuerzan el repudio de amplios sectores de la clase media y puede llevar a una mayoría de ellos a inclinarse por Luiz Inácio Lula da Silva, cuando antes pensaban optar por el voto blanco o nulo.

Entre los tropiezos de Jair Bolsonaro figura un acto de enorme violencia, protagonizado por un policía contra un guarda municipal que militaba a favor del líder petista. La víctima, Marcelo Arruda, fue asesinado en la madrugada del domingo último por Jorge Guaranho, un agente penitenciario que se declara ferviente partidario del bolsonarismo. El mandatario se comunicó el lunes con dos hermanos del hombre muerto, para expresarles su “consternación” por ese asesinato. Pero aprovechó la llamada para convencerlos de que el atentado del domingo “no se originó por una disputa política” sino por razones de desentendimiento personal.

Según los propios aliados presidenciales, ese procedimiento presidencial puede representar un revés, en vez de un beneficio. Sostienen que al apelar a la idea de una riña individual para justificar el homicidio, intenta disimular en forma muy visible que el brutal desenlace tuvo una clara causa política: un proceso electoral donde la intolerancia se ha adueñado, especialmente, de los seguidores del presidente.

Marcelo Arruda, el partidario de Lula, fue masacrado durante el festejo de su cumpleaños en un local de Foz de Iguazú (en el límite con la Argentina). Y la ferocidad del criminal se debió a que el petista ametrallado había adornado el lugar con carteles que mostraban el rostro del ex presidente, que aspira a un tercer mandato. Su victimario fue Jorge Guaranho, policía carcelario, quien descerrajó sobre Arruda una salva de tiros a los gritos de: “Aquí sólo está Bolsonaro”.

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