Brasil: pronostican violencia en las elecciones presidenciales de octubre

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Brasil: pronostican violencia en las elecciones presidenciales de octubre
Brasil: pronostican violencia en las elecciones presidenciales de octubre

En Brasil están pendientes de sus comicios. El actual mandatario recurre a la estrategia de reciclar su discurso de combate a la corrupción y a la izquierda, además de apelar a Dios.

Usted cree que las elecciones presidenciales de octubre podrán complicarse?”. La pregunta fue dirigida al gobernador de San Pablo Joao Doria, durante un almuerzo en el que estuvieron dos corresponsales argentinos, entre ellos esta periodista. El mandatario paulista no dudó al responder: “Habrá violencia”. Ya confirmado consagrado como candidato a presidente por el partido el Social Demócrata de Brasil (PSDB), Doria dio a entender que las agresiones no se canalizarán apenas en forma “virtual”, a través de redes sociales.

Probablemente, como anticipa un dossier de Economy Intelligence Unite publicado ayer, también habrá “hechos”. Esta consultora norteamericana evaluó que este año Jair Bolsonaro, quien aspira a su reelección, “continuará con sus ataques a las instituciones democráticas y socavará la confianza en la integridad del sistema electoral. Antes de octubre próximo”. Afirma que esa actitud del jefe de Estado se verá alimentada “especialmente por las encuestas, que lo muestran a él actualmente detrás del ex presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva”.

Lo cierto es que las encuestas evidencian una fragilidad estructural del actual presidente brasileño. La amplia investigación de la consultora Quaest sobre las intenciones de voto en Bolsonaro dieron un resultado ominoso para el jefe de Estado, al revelar una polarización muy desigual: 45% indicaron su preferencia por Lula y tan solo 23% por Jair Bolsonaro. En cuanto a los otros candidatos, tanto el ex juez del Lava Jato Sergio Moro, como el postulante laborista Ciro Gomes, ex ministro de Lula, no logran superar 7%. Entrevistado por la CNN Brasil, el director de ese estudio Felipe Nunes destacó que “la encuesta revela una gran estabilidad en la polarización: cuando se le pregunta a las personas entrevistadas sobre el nivel de su decisión más de 70% muestra firmeza, tanto entre quienes apuestan a Lula como quienes votan por Bolsonaro”.

Según la consultora Quaest el 45% indicaron su preferencia por Lula y tan solo 23% por Jair Bolsonaro.

¿Cuál es la estrategia del presidente para provocar un viraje en ese escenario desfavorable? Busca reciclar el discurso de combate a la corrupción y a la izquierda, al punto de reclamar una ley que ilegalice el comunismo, corriente a la que acaba de equiparar con el fascismo hitleriano. Es que esa embestida ideológica contra Lula, Dilma y el Partido de los Trabajadores, le rindió grandes frutos en 2018. Y en el entorno de sus asesores juzgan que tal vez “le proporcione ahora los mismos resultados”.

 “¿Quieren poner al mansito (Lula) allá (en Brasilia)? Si es así, ustedes van a pagar la cuenta” declaró esta semana a sus seguidores en una gira por el Nordeste brasileño. Y ayer se abalanzó una vez más contra el Supremo Tribunal Federal, objeto de sus rencores. En las puertas de la residencia oficial, el Palacio de la Alvorada, sostuvo que no hay “ninguna diferencia” entre lo que calificó de “dictaduras que vienen de las armas, como Cuba y Venezuela, y la dictadura de la lapicera (representada por los jueces de la Corte)”. A continuación, con tono controvertido, retomó sus veladas amenazas: “Creo en Dios. En los próximos días va a suceder algo que nos va a salvar en Brasil”. 

En el establishment político muchos le atribuyeron a esa frase un renovado contenido golpista. Pero Amy Erica Smith, politóloga y profesora en la universidad estatal de Iowa, le pone límites estrictos a esa eventualidad. “Si Bolsonaro tuviera apoyo para el golpe, ya lo habría dado” advirtió en una entrevista a medios locales; y agregó que “él no tiene apoyo institucional, ni de los militares ni de los políticos. Y si intenta el golpe no conseguiría afirmarse en el poder”. A lo largo del año pasado, Bolsonaro emprendió varias campañas contra las urnas electrónicas (en vigor en Brasil desde hace un cuarto de siglo), con la pretensión de retornar al voto impreso. Eso lo condujo a una polémica feroz contra la Corte Suprema. Con ese estilo pendenciero que lo caracteriza, el jefe de Estado llegó a decir que, sin una vuelta a las papeletas en las urnas, irá a ignorar “los resultados de las elecciones presidenciales y legislativas”. Luego debió retractarse, pero el fantasma de esa versión acaba de volver a escena.

“Si Bolsonaro tuviera apoyo para el golpe, ya lo habría dado” dijo la politóloga Amy Erica Smith

Todos recuerdan, aún, la celebración del aniversario de la Independencia del país, el 7 de septiembre de 2021. En medio de manifestaciones voluminosas a su favor, y una operación de camioneros que bloqueó las vías de acceso a varias ciudades del país, Bolsonaro desafió al STF al decir que lo iría a cerrar porque “azota a la democracia”. Indicó, entonces, que “solo Dios” podría sacarlo del poder.

El presidente parece tener causas para la nueva acometida contra los magistrados. Este último jueves la Policía Federal envió un documento al Supremo Tribunal sobre las llamadas “milicias digitales”, resultado de una investigación a fondo que involucró aliados del presidente brasileño. Afirma: “Hay un nítido propósito de manipular la audiencia distorsionando datos, induciendo al público a aceptar como verdad aquello que no tiene ninguna base en la realidad. Refuerza la existencia de informaciones sobre el uso de cuentas automatizadas en masa (a través de robots) para potenciar el alcance de los mensajes”. De acuerdo con la Federal, encargada de iniciar el proceso judicial, hay una organización “delictiva” que actúa en cuatro etapas: primero elige quiénes serán los blancos de los ataques; luego prepara el contenido “ofensivo y tergiversado” y lo publica. Por último, lo propaga por medio de “la multiplicación cruzada de posteos, mediante constantes retransmisiones”

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