La imagen del presidente Michel Temer está por el piso: 83% evalúa su gestión como negativa. EFE

Además, siete de cada 10 informó que cayeron sus ingresos y en términos de microeconomía empeoró su situación doméstica.

Las condiciones de vida de los brasileños declinaron en forma sensible desde que el presidente Michel Temer asumió el comando del país. Así lo revelan varias encuestas publicadas los últimos días: 80% de los consumidores tuvo que restringir sus gastos en ropa, en supermercados, en restaurantes, en bebidas y en yogurt. En tanto 7 de cada 10 informó que cayeron sus ingresos y en términos de economía empeoró la situación doméstica.

Las investigaciones realizadas por la Confederación Nacional del Comercio Minorista y por el Servicio de Protección al Crédito revelaron que los entrevistado no vieron ninguna mejora desde agosto de 2016, cuando Temer asumió formalmente la presidencia. Dijeron también que la recuperación de la economía del año pasado no impactó en sus bolsillos.

Además, el 70% de los entrevistados afirma que su vida está peor desde que salió la ex presidenta Dilma Rousseff y entró el actual jefe de Estado. Apenas 6% dijo que había experimentado un cambio positivo. Otro 23% no registró diferencias entre ambos períodos. Curiosamente, fue la región Sur del país (Rio Grande del Sur, Santa Catarina y Paraná), la más desarrollada de Brasil, la que mostró mayores quejas. Un 73% indicó el empeoramiento.

En el Sudeste (San Pablo y Río de Janeiro) fue 70% el que marcó un decaimiento general en el consumo. En el Nordeste, una región que se incorporó de pleno a la economía del país durante los últimos 20 años, 68% dijo estar muy afectado.

No debe extrañar entonces que en ese contexto, la impopularidad de Michel Temer haya aumentado 10 puntos con respecto a mayo. Según la encuestadora Vox Populi, subió de 73 a 83% la proporción de brasileños que ven la figura presidencial como muy negativa. Apenas 3% dijeron que la actuación del gobernante podía considerarse como buena. De acuerdo al sindicato de comerciantes minoristas, 65% de los entrevistados declaró que tuvo que realizar changas para aumentar los ingresos. Otro 57% reveló que un miembro de la familia había quedado sin empleo. Más de la mitad de los encuestados dijo que no había podido pagar todas las cuentas y 38% indicó que tuvo que contraer un préstamo para poder enfrentar la situación.

Según el Serasa, organismo que califica la capacidad económico-financiero de un individuo, a los fines de préstamos o concesión de tarjetas de créditos, en junio último casi 62 millones de brasileños habían dejado de pagar cuentas.

No en vano, como detectaron las encuestadoras, los temas que más preocupan a la gente son el desempleo seguido por la salud y la educación. Consideran que son esas las prioridades que debe enfrentar el próximo gobierno, que saldrá de las urnas el 7 de octubre.

En este contexto, llama la atención que los partidos políticos, de izquierda a derecha, estén más involucrados con las cuestiones específicamente electorales (como por ejemplo, conseguir candidatos a vicepresidente), que ocupados en formular respuestas específicas a la demandas sociales. Para aquellos que llevan postulantes a la presidencia, el eje de estos días es trabar alianzas con la mayor cantidad de fuerzas políticas de modo de conseguir una buena cantidad de minutos en la TV cuando comience la propaganda televisiva gratis.

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