Brasil y el vínculo con la Argentina, en la visión de Jair Bolsonaro

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    Brasil y el vínculo con la Argentina, en la visión de Jair Bolsonaro
    Relaciones. El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, subraya la importancia de la relación con la Argentina. /BLOOMBERG

    El presidente electo del país vecino multiplica ahora las señales sobre la importancia de la relación con su socio regional.

    Hay una frase célebre del no menos famoso economista brasileño Delfim Netto: “El binomio Brasil-Argentina puede ser comparado con dos borrachos que van abrazados: cuando uno cae, el otro también”. Esa definición si se quiere folclórica contiene una verdad que se puede probar simplemente con los hechos; y revela el nivel de interdependencia entre ambos países. A pesar de las dificultades para reconocer ese rasgo de las relaciones bilaterales, por parte de futuros ministros de Jair Bolsonaro, el presidente electo reconoció en la práctica y en los dichos la “importancia” del vínculo entre los dos socios.

    Lo revelan dos gestos claves. Primero su conversación telefónica con Mauricio Macri, antes de las elecciones. Y este viernes, al recibir por la mañana en su residencia al embajador argentino Carlos Magariños. El diálogo entre ambos, que el diplomático describió como “muy amable” se extendió por una hora. No trataron el tema, según confió el embajador a esta periodista; pero el futuro mandatario dio a entender que difícilmente asista a la cumbre del G20 en Buenos Aires, el 30 de noviembre. “Tengo que cuidar de mi salud”, reconoció en la charla; especialmente, por la nueva cirugía a la que deberá someterse el 12 de diciembre próximo en el Hospital Israelita Albert Einstein, en San Pablo. Por esa misma razón, tiene urgencia en completar su gabinete ministerial a fin de este mes. Esto lo reiteró en una extensa aparición, a través de su página de Facebook durante la tarde.

    En esa peculiar manera de dirigirse al pueblo brasileño, que viene de su campaña electoral, Bolsonaro repasó los temas principales que deberá enfrentar tanto en el orden interno como también internacional. De una manera lisa, pero contundente, volvió a insistir en “desideologizar” el comercio y las relaciones de Brasil con el Mundo. Se basó en ese “principio” para defender el traslado “de la embajada de Brasil en Israel desde Tel Aviv a Jerusalén”. La iniciativa provocó muchos reparos en la diplomacia de Itamaraty. Con respecto a China fue también insistente: “No hay nada contra ese país, ¡por favor! Hace unos días recibí al embajador chino y tuvimos un diálogo muy fructífero”.

    Magariños indicó que durante la entrevista con Bolsonaro no se trataron temas de la agenda bilateral. Pero seguramente, el presidente electo ya está más al tanto sobre este tema. Es que Argentina no es un socio ideológico, ni mucho menos que eso. Es un enorme “aliado” comercial. No es una declaración sino una comprobación económica. En 2017, el saldo comercial en el intercambio entre los dos países fue récord a favor de Brasil: trepó a los 8.400 millones de dólares. Pero más que esto: el grueso de las exportaciones brasileñas al país fue de productos industriales. Entre ellos, la industria automotriz brasileña participó con más del 33% en las ventas al socio argentino. No es un detalle si se piensa el gigantesco peso que tienen las terminales automotrices brasileñas dentro del PBI de ese país: representan nada menos que 22%. También es cierto que Argentina orienta sus compras en el exterior principalmente a Brasil, luego a China y en este orden aparecen posteriormente Estados Unidos, Alemania y México.

    ¿Qué dijo Bolsonaro en esa explicación al pueblo? Que Brasil precisa exportar más productos industriales y no tanto commodities que “en algún momento, como es el caso de los minerales, se acaban”. A juzgar por ese razonamiento, es imposible que el futuro presidente brasileño tome decisiones capaces de “deteriorar” sus relaciones con el principal socio comercial en América Latina y el tercero del mundo. Claro que eso no le impide declarar, como lo hizo en ese mensaje a los brasileños, que quiere entablar acuerdos de libre comercio con todo el mundo. Hoy, esas posibilidades están restringidas por protocolos del Mercosur, que son leyes en el bloque (igual que las de la Unión Europea). De modo que cualquier alteración exigirá una discusión de fondo en más de una futura cumbre del bloque. La próxima debe realizarse en Montevideo y allí seguramente será planteado el tema. Vale la pena destacar que entre Brasil y Argentina rige un acuerdo firmado en febrero de 2017 entre el presidente Macri y Michel Temer. El convenio instituyó una Comisión Bilateral de Producción y Comercio que funciona regularmente y que representó avances en varias dimensiones del intercambio.

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