Canciller Araujo: En 2019 logramos cambiar la imagen del mercosur, que era visto como inmovil y anacrónico

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El ministro brasileño, el Mercosur se debe flexibilizar. Criticó al bloque porque no hay acuerdo entre los socios sobre la condena a Venezuela

Por Eleonora Gosman

El Mercosur comenzó su cumbre con el pie izquierdo. La reunión del Grupo del Mercado Común, que reúne a los cancilleres, registraba una deserción poco después del mediodía: la del ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Ernesto Talvi. Y no es cualquier momento para esas crisis, ya que el gobierno uruguayo debe asumir este jueves la presidencia pro témpore del bloque, en la cumbre de los jefes de Estado de la región.  Claro que ese punto de partida malogrado no es el único factor que podría contaminar al resto de la cita.

Desde el principio, los discursos pusieron en evidencia las contradicciones entre sus socios, especialmente Brasil y Argentina. Dos temas se revelan, hasta ahora, como el foco de las divergencias: Venezuela y el acuerdo con la Unión Europea.

Varios conceptos del ministro brasileño Ernesto Araújo lo insinuaron. Para el funcionario, “el proceso de integración venía derrapando hasta el año pasado. De motor de integración, el Mercosur pasó a ser visto como símbolo de inmovilismo y atraso, como modelo anacrónico e imperfecto. En 2019 cambiamos la realidad y la imagen del bloque”. Y esto ocurrió luego de la “conclusión de las negociaciones con Unión Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio (de países europeos que no están en la UE), que cambió su imagen ante nuestras sociedades, ante la opinión publica, los empresarios y el mundo: mostró que el Mercosur es capaz de actuar de forma adecuada y eficiente para acuerdos de nueva generación”.

Araujo enfatizó: “Finalmente, el Mercosur logró entender que no se abren nuevos mercados sin ofrecer reciprocidades” y que “los acuerdos sirven también para atraer inversiones”.

Para Brasil, la “integración” a la economía mundial es un objetivo prioritario una vez que se aleje el fantasma de la pandemia. De acuerdo con el jefe del Palacio de Itamaraty, “desde el comienzo el gobierno del presidente Jair Bolsonaro Brasil defiende un Mercosur que cumpla efectivamente su papel de plataforma para una inserción de nuestras economías en el mundo”. Luego sintetizó: “Con inversiones podremos reposicionar nuestros países en las cadenas globales de producción”. Introdujo entonces el deseo brasileño, desde que asumió el gobierno Bolsonaro, de “flexibilizar” el bloque regional: “Como dijimos ya en varias ocasiones, Brasil no tiene problemas con el concepto de flexibilidad, ni con la idea de flexibilizar el Mercosur para responder a las distintas realidades de nuestros miembros: es vital que encontremos la normalización de nuestras negociaciones externas cuanto antes”.

Algunos medios brasileños creyeron leer en este párrafo un mensaje para la Argentina. Poco antes, el canciller Felipe Solá había dicho en su mensaje: “Integrar no significa pensar todos lo mismo, sino buscar acuerdos. No significa ver el mundo de la misma manera. Tenemos ideas e historias distintas. La integración es paso a paso, proyecto por proyecto con cada uno de nuestros países, conversar cada uno de los puntos para ir avanzando. Conversar para avanzar. Integración es voluntad de integrarnos, y salir al mundo unidos». La geopolítica regional fue también objeto de desacuerdos. Araújo describió: “Otro pilar que sustenta el Mercosur es la democracia. Hoy Venezuela constituye el principal desafío para nuestra región. Es un desafío que, infelizmente, el Mercosur no consiguió encarar como bloque”. Y eso ocurre “a pesar de los esfuerzos que hemos hecho para contribuir con una transición democrática en aquel país y para el fin de la tiranía que lo asola”.

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