Con gran incertidumbre, la campaña electoral en Brasil de muda a la televisiónComienza, este viernes, la campaña oficial de los presidenciables en Brasil, en TV y en radio. Son en total 13 candidatos: pero se reducen apenas a 5 quienes tienen chances reales de terminar la carrera y pasar a la segunda vuelta. De estos se puede mencionar al ex presidente Lula da Silva o, en caso de su postulación sea rechazada, el vice Fernando Haddad; el diputado ultraconservador en política y neoliberal en economía Jair Bolsonaro, quien está segundo en las encuestas. La única mujer en esta corrida, Marina Silva, el centroizquierdista Ciro Gomes, del laborismo y Geraldo Alckmin, el socialdemócrata que compite por el mismo espacio de Bolsonaro, completan el cuadro. Por el alto nivel de exposición y la posibilidad de llegar a todo el país, la campaña en TV es clave para los candidatos. Por eso, los presidenciables tratan de hacer alianzas aunque sea con pequeños partidos: cuanto más sean, más minutos tendrá el las pantallas el aspirante al Planalto. En esos 35 días, cada uno de estos aspirantes tendrá que seducir parte del gigantesco universo conformado por indecisos, por quienes pretenden anular el voto y también por aquellos optarán por la abstención. Es en ese segmento ciudadano, que representa el 40% de los 147 millones de electores, donde se solía hacer la diferencia. Ocurre que ahora las tradiciones pueden verse modificadas, al menos parcialmente, por cuestiones ajenas a las plataformas programáticas. Como indican una y otra vez los analistas, no se puede despreciar el caudal que tiene el “emergente” de la extrema derecha: Bolsonaro.
Los candidatos a presidente de Brasil, en uno de los debates por TV. EFE

Son en total 13 candidatos, pero se reducen apenas a 5 quienes tienen chances reales de terminar la carrera por el Palacio del Planalto.

Comienza, este viernes, la campaña oficial de los presidenciables en Brasil, en TV y en radio. Son en total 13 candidatos: pero se reducen apenas a 5 quienes tienen chances reales de terminar la carrera y pasar a la segunda vuelta. De estos se puede mencionar al ex presidente Lula da Silva o, en caso de su postulación sea rechazada, el vice Fernando Haddad; el diputado ultraconservador en política y neoliberal en economía Jair Bolsonaro, quien está segundo en las encuestas. La única mujer en esta corrida, Marina Silva, el centroizquierdista Ciro Gomes, del laborismo y Geraldo Alckmin, el socialdemócrata que compite por el mismo espacio de Bolsonaro, completan el cuadro.

Por el alto nivel de exposición y la posibilidad de llegar a todo el país, la campaña en TV es clave para los candidatos. Por eso, los presidenciables tratan de hacer alianzas aunque sea con pequeños partidos: cuanto más sean, más minutos tendrá el las pantallas el aspirante al Planalto.

En esos 35 días, cada uno de estos aspirantes tendrá que seducir parte del gigantesco universo conformado por indecisos, por quienes pretenden anular el voto y también por aquellos optarán por la abstención. Es en ese segmento ciudadano, que representa el 40% de los 147 millones de electores, donde se solía hacer la diferencia. Ocurre que ahora las tradiciones pueden verse modificadas, al menos parcialmente, por cuestiones ajenas a las plataformas programáticas. Como indican una y otra vez los analistas, no se puede despreciar el caudal que tiene el “emergente” de la extrema derecha: Bolsonaro.

Con su 22% de intenciones de voto es, y se comporta, como un auténtico “ultra”. Algunos los ven como un “fenómeno” emparentado con Donald Trump; otros lo asemejan al primer ministro húngaro Viktor Orbán y al líder de la Liga Italiana, Matteo Salvini. Están también quienes prefieren verlo como un “neoderechista”, que merecería un estudio sesudo por parte del mundo académico de las ciencias políticas y sociales. El analista de la consultora Eurasia, Silvio Cascione, afirma que Bolsonaro tiene 60% de chances de ser uno de los competidores en la segunda vuelta. Sostiene, además, que la propaganda televisiva tendrá menor influencia en estas elecciones que aquella que tuvo en el pasado. Para él, hoy le cabe más protagonismo a las redes sociales. A saber: Facebook, Twitter, Instagram y WhatsApp.

En su visión, la única ventaja que tendría la TV es que permite difundir más al candidato menos conocido por la gente. Y no es el caso de los 5 primeros. Pese a estos supuestos, algunos datos parecen desvirtuar la importancia de las redes. Un cómputo de los adherentes a cada postulante generada por esos medios, reveló en un mismo lapso de tiempo una variación desigual según los presidenciables. De pronto, Guilherme Boulos del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) que en las encuestas está en 1%, obtuvo en Facebook 6.060 nuevos seguidores contra 6.869 de Bolsonaro; una diferencia mínima. Más atracción generó el laborista Ciro Gomes, con 7.327 nuevos devotos. Pero lo más singular fue el crecimiento de un fuera de la hoja de ruta de los eventuales ganadores: Joao Amoedo, quien acumuló 48.500 fans. En las encuestas figura en los últimos lugares.

Otra vertiente de analistas juzgan que el ex gobernador Alckmin será el auténtico representante de la centroderecha. Su discurso se divorcia de aquel desplegado por Bolsonaro sobre todo en las cuestiones que atañen a la seguridad: el socialdemócrata está, definitivamente, en contra de la “justicia por mano propia”, virtualmente defendida por el ultraderechista. Por el momento, todo indica que el perfil del ex gobernador paulista no alcanza para entusiasmar al electorado.

Tiene un voto más o menos garantizado entre 10% de los votantes masculinos; pero baja a apenas 5% cuando se trata del universo femenino que supera al de los hombres (en cantidad de electoras). No deja de ser un dato que Lula, primero y lejos en las pesquisas, tenga arrastre entre las mujeres: hacia él se vuelcan 38% de las que votan. Es lo que le da el mayor caudal de partidarios (39% según Datafolha) junto con el Nordeste y Norte del país.

En el caso del ex mandatario la cuestión pasa por el tiempo que permanecerá como candidato. El Tribunal Superior Electoral puede estirar una decisión hasta el 18 de septiembre. Allí, según sea la definición de esa Corte, se verá si Lula consigue transferir a su reemplazante Haddad los votos que le pertenecen. Los cálculos más recientes indican una capacidad del ex presidente de transmitir a su compañero de fórmula más de un tercio de sus votantes (34%).

Claro que todo esto está, literalmente, por verse. Algunos creen por ejemplo, que Bolsonaro ya no puede ampliar su “clientela” y quien deberá trepar en su lugar es Alckmin. Y lo haría de la mano de la campaña televisiva. No por casualidad el primer spot que exhibirá el candidato del Partido Socialdemócrata de Brasil (PSDB) apunta a “corroer” la imagen de Bolsonaro, su adversario del momento. Exhibirá un video contra las armas ya en la primera sesión.

Le sobra el tiempo para hacerlo: tiene más de 5 minutos por cada tanda en el día. En cuanto a Lula, todavía es un misterio lo que puede ocurrir con su postulación. Por de pronto, este jueves, un juez electoral rechazó un pedido de los “bolsonaristas” para que el nombre del ex mandatario sea borrado de las futuras encuestas. Este viernes podría ocurrir, aunque no hay ninguna certeza, que la Corte Suprema delibere sobre la posibilidad de Lula de aparecer en la campaña televisiva.

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