A la cárcel. Vaccari, en abril pasado, arrestado en Curitiba en la causa abierta por corrupción en Petrobras.

Se llama Joao Vaccari. Es el primer político en ser enviado a la cárcel en la causa de Petrobras culpado por corrupción.

La justicia asestó ayer un duro golpe a la dirección del Partido de los Trabajadores. El magistrado federal Sergio Moro, que lleva adelante el caso de la corrupción en Petrobras, condenó a 15 años de prisión al ex tesorero de la organización Joao Vaccari Neto. Pesa sobre este ex dirigente la acusación de tres delitos: asociación ilegal, corrupción pasiva y lavado de dinero. Lo notable es que la sentencia apunta a las donaciones legales recibidas por el PT de manos de grandes empresas brasileñas, que estuvieron vinculadas al pago de coimas a ex gerentes de la petrolera estatal.

En verdad, la condena tiene, por ahora, un sentido más espectacular que efectivo, ya que el “reo” Vaccari debe apelar a las instancias judiciales superiores; un camino que, eventualmente, podría terminar en la Corte Suprema. Las explicaciones de Moro no parecieron ser conclusivas. Según el juez, “un análisis de las donaciones las torna llamativas ya que, para algunos períodos, parecen ser cuotas de una deuda con mensualidades de 60.000 reales (30.000 dólares de la época) entre junio de 2009 y enero de 2010”. De acuerdo con el magistrado, el procedimiento se habría repetido entre abril de 2010 y julio de 2010. Ese fue el año de las elecciones presidenciales en las que Dilma Rousseff salió victoriosa por primera vez. El total de donaciones ascendió a unos 2,3 millones de dólares en los meses señalados y procedentes de un operador, Augusto Mendonca, quien habría operado para varias empresas. Fue ese individuo quien, acogiéndose a la figura del arrepentido (delación premiada), quien dijo que el dinero procedía de las coimas en la petrolera.

Ayer, en una conferencia de prensa con periodistas brasileños y corresponsales extranjeros, el presidente del PT, Rui Falcao, rechazó la sentencia, luego de considerar que fue realizada “sin pruebas”. Indicó, también, que Moro se basó en los relatos de los arrepentidos pero sin contar con “ninguna comprobación material” y ratificó que todo el dinero mencionado en esta causa fue “debidamente” registrado por la agrupación durante el proceso electoral de 2010 y los aportes fueron aprobados, en aquel momento, por el Tribunal Superior Electoral.

En una nota emitida ayer a última hora, la agrupación oficialista subrayó también que “esta decisión de primera instancia (la del juez Moro)(…) buscó criminalizar al Partido de los Trabajadores al insinuar que las contribuciones, todas legales y declaradas, constituyen donaciones ilícitas”. Subrayó, además, que tales contribuciones “fueron en su forma y montos semejantes a la recibidas por otros grades partidos políticos del país. Por eso causa indignación que se impute exclusivamente al PT”.

Para el juez de Curitiba, que comandó un grupo de fiscales abocados a investigar la causa junto con sectores de la Policía Federal, el lavado de dinero “involucra una cifra considerable. Pero más que eso, generó un impacto en el proceso político democrático, contaminándolo con recursos delictivos que reputo especialmente reprobable”. Para él, el lavado de dinero “involucró una sofisticación especial” al ser los montos de dinero transformados en donaciones electorales registradas. “Eso le confirió la apariencia de lícito, algo desconocido en las precedentes brasileños sobre el tema”, dijo.

En verdad, las explicaciones judiciales suscitaron algunos interrogantes, como por ejemplo el hecho de no poderse identificar el origen ilegal de un dinero que termina en una contribución formal y documentada. En todo caso, y en la medida en que las mismas empresas brasileñas aportaron casi la misma cantidad de dinero a unos y otros candidatos (especialmente Dilma Rousseff, del oficialismo, y José Serra del opositor Partido Socialdemócrata de Brasil), los aportes a ambas agrupaciones hechas por la misma época podrían perfectamente tener el mismo origen ilegal. Moro sostiene se atiene, en cambio, al relato de los operadores y ex gerentes de Petrobras que canjearon su libertad condicional por la delación del esquema. Es el caso de Mendonca Neto, quien afirmó que las donaciones al PT eran pedidas por un ex gerente de Petrobras, Renato Duque, también sentenciado ayer a 20 años de prisión.

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