Covid-19: Colapso en Brasil

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Covid-19: colapso en Brasil
Covid-19: colapso en Brasil

A un año del primer caso confirmado de covid-19 en San Pablo, Brasil se ha convertido en el segundo país en número de muertes detrás de Estados Unidos. Actualmente, está vigente el toque de queda y se evalúa la suspensión de clases presenciales. Pese a ello, Jair Bolsonaro duda de la efectividad de los tapabocas.

“Solo el lockdown evitará el colapso nacional de salud y funerario” tituló esta mañana la web del diario O Globo. “Hace falta adoptarlo en todo Brasil, para detener los contagios» advirtió el científico Miguel Nicolelis, catedrático en la Universidad de Duke (Estados Unidos) que comandó el comité del Nordeste contra el Covid-19. Hoy, precisamente, se cumple un año desde que fue confirmado el primer caso en el país, ocurrido en la capital paulista.

Por primera vez, el ministro de Salud general Eduardo Pazuello debió admitir que se avecina el drama: “Estamos enfrentando una nueva etapa de la pandemia: hoy el virus mutado triplica la contaminación y la velocidad de contagio”. Después de una tregua entre agosto y noviembre del 2020, a principios de este año el Coronavirus se tornó mucho más agresivo. Contribuyó a esa belicosidad la ausencia de cuidados: las aglomeraciones de fin de año y luego las de carnaval trajeron un aumento en el número de casos y de muertos. En enero, el covid explotó y dio origen a la temida segunda ola.

Coronavirus se tornó mucho más agresivo. Contribuyó las aglomeraciones de fin de año y luego las de carnaval trajeron un aumento en el número de casos y de muertos

Con un total de fallecimientos que superó los 251 mil, Brasil se ha convertido en el segundo país en número de muertes detrás de Estados Unidos. El total de casos confirmados ya sobrepasó los 10,3 millones. Hay una causa propia de la dolencia: “La variante (de Manaos) tiene una capacidad de transmisión de entre 30 y 50 por ciento más rápida” advirtió el director del Butantan, que produce la vacuna Sinovac, Dimas Covas.

La situación crítica se diseminó en todas las direcciones: hoy son mayoría los estados brasileños que sufren la inminencia de colapso en las Unidades de Terapia Intensiva. Y la escalada del contagio con la nueva cepa no sólo disparó la presión sobre los establecimientos públicos. También impactó y en gran escala a los sanatorios de élite: un par de ejemplos son los famosos hospitales Albert Einstein y Sirio-Libanés de San Pablo, ambos con 99% de ocupación de las camas de UTI.

Toque de queda 

Uno tras otro los gobiernos estaduales fueron decretando el toque de queda nocturno. Algunos, en el Nordeste del país, restringieron la circulación a partir de las 20 horas y la prolongaron hasta la 5 de la madrugada. Pero la misma política fue adoptada hoy por Paraná, limítrofe con la Argentina. En San Pablo, la limitación nocturna va desde las 23 a las 6 de la mañana. Lo cierto es que el país experimentó ayer un número de muertos récord en un único día: 1.582. El temor abruma a los paulistanos: “Esa cantidad de muertos equivale a ocho accidentes aéreos como el que sufrió el vuelo de TAM, en julio de 2007” calculó asustado el columnista de Folha de Sao Paulo Leonardo Sakamoto. Ese trágico hecho, de resonancia mundial, ocurrió al aterrizar la aeronave sobre una estación de servicio, frente al aeropuerto de Congonhas (en el centro de la capital paulista).

El temor abruma a los paulistanos

Hay otra medida en marcha para frenar las internaciones hospitalarias. Es la suspensión de las clases presenciales y en algunos casos, la postergación del inicio.  De un extremo a otro del territorio brasileño, estados del Nordeste y Río Grande del Sur se van plegando a estas acciones draconianas.

La culpa de las aglomeraciones  

Los especialistas no dudan: el extraordinario crecimiento de la pandemia está asociado a las aglomeraciones de la población durante las fiestas de fin de año y de carnaval. El profesor Nicolelis fue contundente al advertir: “La gente precisa despertar para entender las dimensiones de nuestra tragedia”. El director del Butantan, Covas, pronostica que el país va hacia la situación vivida en Manaos, hace un mes. “Este no es un ejemplo aislado. Seguramente se relaciona con una nueva forma de comportamiento del virus. Aun cuando sea muy importante la vacunación, ahora debemos controlar la diseminación del virus e impedir que circulen las nuevas variantes, para que no se transformen en dominantes”.

La pandemia va en Ferrari, la vacunación en carroza 

El ex ministro de Salud brasileño Henrique Mandetta, quien debió renunciar por profundos desacuerdos con el presidente Jair Bolsonaro, describe los riesgos: “La velocidad de la epidemia es mayor que la del proceso de inmunización. La variante más transmisible anda en Ferrari, mientras que la campaña de vacunación va en carroza”, sentenció en una entrevista al diario Estado de Sao Paulo.  “Brasil es una nave sin rumbo. No hace lo que debería: colocar en el ministerio de Salud gente que entienda del tema, que pueda conducir y generar políticas para enfrentar el covid”.

Sin embargo, el presidente Bolsonaro no se da por enterado. Ayer, en su aparición habitual de los jueves, declaró sin presentar ninguna prueba: “Gente, comienzan a surgir estudios, sobre los que no voy a entrar en detalles, sobre el uso de las máscaras (tapabocas). Una universidad alemana dice que son perjudiciales para los niños, por causar irritabilidad, dolor de cabeza y dificultad de concentración lo que disminuye la percepción de felicidad y compromete la capacidad de aprendizaje. Esos son los efectos colaterales”.

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