Democracia y pluralismo: ¿Tambíén una “Fake News”?
Ilona Szabó, politóloga especializada en violencia y lucha contra las drogas / Foto: Reproducción/Instagram

“Creo que el presidente Bolsonaro todavía no se elevó a la altura del cargo que ocupa. Un presidente tiene que construir diálogos y consensos. Cuando él dice que aquél que piensa diferente es un enemigo, muestra que no está a la altura del País. Creo que los brasileños están cansados de eso”. Ilona Szabó, politóloga especializada en violencia y lucha contra las drogas.

SAN PABLO (Eleonora Gosman)

En la concepción del brasileño Jair Bolsonaro y de sus hijos, auténticos compañeros de ruta del presidente, su comunicación por las redes sociales son sinónimo de “verdadera democracia” y, por eso mismo, están por “encima de todo”. Tanto que fue esa la razón que lo impulsó a “destituir”, antes inclusive de que la efectivizaran en el puesto, a la especialista Ilona Szabó, una politóloga especialista en violencia y política de drogas. La razón esgrimida por los Bolsonaro fue el rechazo que provocó su designación en las cuentas de Twitter y WhatsApp, aquellas que padre e hijos manejan.

Ilona Szabó, que dirige el Instituto Igarapé, había sido nombrada por el ministro de Justicia Sergio Moro para ocupar un puesto en el Consejo Nacional de Política Criminal y Penitenciaria. El ex juez, que dejó la actividad judicial para integrarse al gabinete bolsonarista, se lamentó del veto a su más nueva colaboradora. Según el ministerio que comanda, fue necesario revocar el nombramiento “por la repercusión negativa en algunos segmentos” de la sociedad.

La especialista había conocido a Moro en enero, cuando Bolsonaro visitó Davos para asistir al Foro Económico Mundial. El ministro brasileño compartió con ella un debate en el WEF y se deslumbró con los conocimientos demostrados. La profesional, que en el pasado fue integrante de la ONG Viva Río, eximió al funcionario de cualquier responsabilidad en el caso. Escribió: “Agradezco su invitación y lamento no poder asumir el mandato debido a una acción extrema de grupos minoritarios. El país precisa superar la intolerancia para poder alcanzar nuestros objetivos comunes de construcción de un país más justo y seguro”.

El nuevo escándalo tiene un origen ideológico; y tal vez, de negocios. Ilona se manifestó, en artículos publicados por medios brasileños, absolutamente contraria a la liberación de tenencia de armas por parte de la población. “Extender el acceso y la disponibilidad de armas de fuego en el país más homicida del mundo, y relajar todavía más los débiles controles existentes, equivale a echar más leña en el fuego”.

Más inusitado todavía, en todo este episodio, es que la científica política había sido designada para ubicarse en una silla del Consejo como suplente. La prensa brasileña no perdonó el hecho: “Al exigir a Moro que eche a la especialista, Bolsonaro sometió al ministro a una inédita incomodidad: en su cartera, el episodio fue mal digerido” indicó una respetada columnista de Folha de Sao Paulo. Más aún: incumplió una promesa. A Moro le había otorgado “toda la libertad” para designar sus colaboradores. Ese compromiso lo había asumido inclusive públicamente en una conferencia de prensa en los primeros días de noviembre.

Como corolario de esta trama, un miembro del Consejo renunció de inmediato. Se trata de Renato Sergio de Lima, calificado por Eduardo Bolsonaro como “anti armamentista”. El hijo presidencial, un legislador federal, no vaciló en calificar este jueves como un “gran día”, gracias a que su padre dimitió a Szabó.

Ilona fue contundente en una entrevista publicada por Universo Online (del grupo Folha): “Creo que el presidente Bolsonaro todavía no se elevó a la altura del cargo que ocupa. Un presidente tiene que construir diálogos y consensos. Cuando él dice que aquél que piensa diferente es un enemigo, muestra que no está a la altura del País. Creo que los brasileños están cansados de eso”

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