Miembros del Partido de los Trabajadores (PT) alzan imágenes del ex presidente Lula da Silva tras declararlo candidato DPA

El ex mandatario cumple una condena de 12 años por corrupción. Ayer también, fue oficializada la postulación del centroderechista Alckmin y la ecologista Silva.

Se sabía pero se dudaba. Desde este sábado no hay más confusión ni incertidumbres. El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva,  preso en la sede de la policía federal de Curitiba, es candidato a las presidenciales por el Partido de los Trabajadores. En la convención de este último sábado al mediodía, 600 delegados votaron sin fisuras a favor del eterno postulante. Ahora, viene la segunda etapa: la dirección petista debe decidir quién integrará la fórmula como vice. Les queda tiempo hasta el 15 de agosto para esa definición; es la fecha límite indicada por el Tribunal Superior Electoral para inscripción de aspirantes al Palacio del Planalto.

Hay razones para que esa figura no aparezca todavía. En los comicios anteriores, y en este también, la personalidad de quién irá a ejercer la vicepresidencia está sujeta a negociaciones entre los partidos que componen el arco de una alianza. En este caso, el PT tendría varias posibilidades: o nombra a Manuela D´Avila para ese cargo, una joven del Partido Comunista do Brasil (PcdoB); o finalmente opta por otro hombre del propio PT, que en este caso sería Fernando Haddad. Habría una tercera posibilidad: y es que el laborista Ciro Gomes acepte esa posición. Por ahora, éste lo niega y dice que las afirmaciones del PT en esa dirección “son un viaje lisérgico”.

Geraldo Alckmin, el ex gobernador de San Pablo, del PSDB, proclamado también ayer Bloomberg

No es un devaneo de Lula ni tampoco de la cúpula petista demorar la designación. El dirigente sobre el que recaiga esa misión deberá tener la audacia y la capacidad suficiente como para representar a Lula en los debates públicos que se avecinan con los adversarios. El tercer paso vendrá luego de la inscripción: en esa instancia le corresponde al TSE, la corte electoral, definir si aprueba o rechaza la postulación de Lula. Esto podrá ocurrir entre fines de agosto y primeros días de septiembre. Con todo, no termina allí la historia. Si esa corte electoral veta el nombre del ex presidente preso, los petistas podrán todavía apelar a la Corte Suprema brasileña. Y en ese caso, cualquier sentencia se extenderá hacia fines de septiembre.

Es en ese contexto que se tornan comprensibles las aseveraciones del ex mandatario enviadas, mediante una misiva desde su celda, a los delegados de la convención partidaria. “Se inicia una lucha sin tregua” advirtió en el mensaje. Y añadió no sin resentimiento: “Esta es la primera vez en 38 años que no participo personalmente de un encuentro nacional de nuestro partido. Pero se que estoy presente a través de cada uno de ustedes, de cada dirigente, de cada delegado y militante del PT”. El ex gobernante continúa, según todas las encuestas, al frente de todos los otros candidatos y a una distancia significativa: recoge más que el doble de las intenciones de voto. Según Lula, esta convención partidaria “tal vez sea la más importante de toda la historia de nuestro partido. Es enorme la responsabilidad que tenemos enfrente. Es una lucha por la democracia”.

La ex ministra de Medio Ambiente de Lula, Marina Silva, luego crítica del PT, procalamada ayer candidata a presidente por el partido Red Sustentable . EFE

Esa visión fue contestada, también este sábado, por el socialdemócrata Geraldo Alckmin, nominado por la asamblea del PSDB como su postulante junto a la candidata a vice Ana Amélia, senadora y ex periodista. Durante el encuentro, este aspirante al Planalto y ex gobernador paulista, sostuvo: “Soy candidato para buscar un mandato que puede ser resumido en una frase: vamos a cambiar Brasil y devolverle a los brasileños la dignidad que les fue robada. Acepto la elección que recayó sobre mi por parte del PSDB y de la amplia alianza que nos apoya, que apuestan al camino del desarrollo y no de la ruta de perdición del radicalismo”. Aun cuando aparece todavía en un tercer lugar, Alckmin es sin embargo la apuesta de los sectores más lúcidos del establishment brasileño.

El oponente por la derecha, Jair Bolsonaro –quien fue coronado hace una semana—cuenta con respaldos también entre los sectores de poder. Pero sus posiciones “extremas o radicales” irán virar el juego hacia el socialdemócrata, que es quien tiene las verdaderas chances de ganar la presidencia del país. En su discurso, Alckmin cuestionó “la herencia trágica de los gobiernos petistas”. Y añadió: “Hoy tenemos 13 millones de brasileños desempleados. Nosotros vamos a disminuir la cantidad de partidos, vamos achicar el tamaño del Estado, que es ineficiente, muy caro y corporativista”. Con todo, su posición padece de algunas contradicciones. Para hacer factible su candidatura, Alckmin unió detrás de sí a 8 partidos. Son aquellos a los que se pretende eliminar, pero que curiosamente negociaron sus respaldos a cambio de puestos claves en el futuro gobierno.

Entre tanto, hay una presunción: en estas circunstancias, las campañas tanto lulista como de Alckmin y de los otros presidenciables pueden terminar teñidas por la fuerte conflictividad que implicará cualquier sesgo que tome la decisión judicial respecto de Lula. Quien también fue nominada candidata al Planalto es Marina Silva, en la reunión del partido Red Sustentable. Lleva como candidato a vice a Eduardo Jorge, del Partido Verde. Este ex diputado dijo en un discurso: “Brasil entró en una crisis profunda con el naufragio del Titanic Dilma Rousseff-Michel Temer. Hay crisis económica, social y de violencia, además de la crisis ambiental”. Juzgó, además, que “el impeachment contra Rousseff fue correcto”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here