Dos de cada tres brasileños no quieren que Jair Bolsonaro privilegie a EE.UU.
Electo. Una imagen de archivo del presidente entrante de Brasil, Jair Bolsonaro (AFP).

Lo afirma una encuesta de Datafolha. El resultado va en contra del programa del presidente electo.

Una encuesta realizada por Datafolha y publicada este jueves aportó datos curiosos respecto a qué piensan los brasileños sobre las relaciones de su país con el resto del mundo. Ese estudio reveló que para el 66% de los ciudadanos los Estados Unidos no deben ser privilegiados en las relaciones internacionales. El relevamiento fue realizado hace una semana y fueron encuestadas 2.077 personas de 130 municipios.

De acuerdo con la consultora, que responde al Grupo Folha, apenas 15% de los entrevistados concordó con alinear los intereses externos brasileños a los del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Otro 14% tomó alguna distancia: admitiría un buen acercamiento pero no un “seguidismo” automático.

Muchos futuros funcionarios del nuevo gobierno brasileño han mostrado una gran simpatía por los principios políticos del jefe de la Casa Blanca. Para Bolsonaro, y el canciller Ernesto Araújo, Washington y Tel Aviv pasan a ser referentes de la gestión geopolítica. No por nada, vendrá en representación de Israel nada menos que el premier Benjamin Netanyahu, quien estará no sólo en Río donde tendrá un almuerzo con el inminente presidente brasileño; también asistirá a la asunción. Y otro tanto hará Mike Pompeo, el secretario de Estado de EE.UU.

Saludo. Jair Bolsonaro posa con militares durante una reciente visita a una base en San Pablo (AFP).
Saludo. Jair Bolsonaro posa con militares durante una reciente visita a una base en San Pablo (AFP).

En noviembre pasado, Eduardo Bolsonaro viajó a Washington para mantener entrevistas con algún integrante del segundo escalón de la administración Trump. Pocos días después, Araújo, quien comandará Itamaraty desde el 1º de enero próximo, declaró que en las relaciones con Estados Unidos “el límite es el cielo”.

Con todo, el primer socio comercial de Brasil es, en este momento, China. Esto obligará a Bolsonaro a mantener una buena relación con el gigante asiático, y no adherir automáticamente a las divergencias que plantea Trump.

Después de los chinos, viene Estados Unidos y en tercer lugar Argentina. De manera que las relaciones del gobierno entrante con el Mercosur se ajustarán a esa realidad. Hay otro dato a tomar en cuenta que respalda esta conclusión: el superávit comercial de Brasil se basó en el comercio con China, con Argentina y con la Unión Europea. Con los Estados Unidos fue deficitario.

Juntos. El presidente de Brasil, Michel Temer, ante su sucesor, Jair Bolsonaro, en un reciente acto público en Río (AFP).
Juntos. El presidente de Brasil, Michel Temer, ante su sucesor, Jair Bolsonaro, en un reciente acto público en Río (AFP).

La nota publicada en Folha de São Paulo sobre esa encuesta señala que “dos de cada tres brasileños están en desacuerdo en dar preferencia a Estados Unidos” y revela que el margen de error de la investigación es de 2%.

La postura despierta curiosidad si se tiene en cuenta que EE.UU. es el principal destino que desean los brasileños para trabajar en el exterior. Y están mucho más ligados a las expresiones culturales norteamericanas que a las europeas.

No obstante, la prédica de posiciones independientes en geopolítica, desarrollada por décadas por la cancillería brasileña, resultó de gran incidencia. Eso explica, por ejemplo, que Brasil junto con Argentina hayan sido los primeros países sudamericanos que reconocieron como tal al Estado Palestino. 

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