El candidato del PT crece en los sondeos y se afirma para ir al balotaje con Bolsonaro

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    El candidato del PT crece en los sondeos y se afirma para ir al balotaje con Bolsonaro
    Liderazgo. Fernando Haddad, el candidato a presidente por el PT, en un acto en Curitiba, Brasil. (REUTER)

    Una última encuesta ubica a Fernando Haddad en segundo lugar. Hasta hace unos días, figuraba quinto en las mediciones. El líder de la ultraderecha llega al 28,2% y el delfín de Lula sube a 17,6, según la firma MDA.  El 28 de octubre, la segunda vuelta.

    La nueva encuesta de la Confederación Nacional del Transporte (CNT) con la consultora MDA, trajo un resultado esperable. El candidato de la derecha Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal, creció hasta arañar casi un tercio de las preferencias: llegó a 28,2% de las intenciones de voto. Le sigue el petista Fernando Haddad con 17,6%. Esto permite predecir que ambos irán a competir a los codazos en el balotaje del 28 de octubre, cuando se definirá quién es el próximo presidente brasileño.

    Bolsonaro se ubica sólido en el primer lugar y, a esta altura, se puede afirmar que a menos que ocurra una tragedia o un milagro para quienes lo odian, será la figura clave de la segunda vuelta. Lejos de aminorar su marcha en favor del otro postulante de la centroderecha, Geraldo Alckmin, los seguidores del ex gobernador de San Pablo comienzan a dejarlo y migran para el diputado ultraconservador. Sólo así se entiende el descenso del socialdemócrata, que ahora sólo agrupa 6,1% de simpatizantes.

    En ascenso. Otra imagen del candidato Haddad, esta vez en San Pablo, junto a su esposa Ana Estela. (REUTER)
    En ascenso. Otra imagen del candidato Haddad, esta vez en San Pablo, junto a su esposa Ana Estela. (REUTER)

    Algunos dicen que, cuando faltan apenas 20 días para el primer turno de los comicios, las personas empiezan a mirar el “voto útil”. Esto es cierto. Pero también pesa otro fenómeno. Y es que Bolsonaro, mejor que nadie, representa el voto anti PT. Son aquellos millones de ciudadanos que entre 2014 y 2016 se sumaron a manifestaciones en las principales capitales del país para exigir la salida de Dilma Rousseff.

    Quien debe merecer un análisis especial es Fernando Haddad, ex intendente de San Pablo y ex profesor de la universidad. De 4% trepó a 17,6%. En principio, comenzó a verficarse la transferencia de votos de Lula a su sucesor. Pero también es preciso decir que el intelectual que lo sustituye tiene encantos propios. Se destaca por su simpatía y su capacidad para relacionarse con todos los estamentos sociales, de arriba a abajo. Hoy le gana a los otros dos postulantes de la centroizquierda: Marina Silva y Ciro Gomes.

    Favorito. El candidato de la derecha brasileña, Jair Bolsonaro, encabeza las encuestas de intención de voto para estas elecciones (REUTER)
    Favorito. El candidato de la derecha brasileña, Jair Bolsonaro, encabeza las encuestas de intención de voto para estas elecciones (REUTER)

    La ex ministra de Medio Ambiente del primer gobierno de Lula no ha conseguido preservar el apoyo expresivo que consiguió en 2014, cuando se llevó 20% de los votos. En cuanto a Ciro, algunas de las características de este presidenciable del laborismo (es del Partido Demócrata Laborista) lo asemejan a su antagonista Bolsonaro. Una cierta soberbia y tendencia a reaccionar en forma sanguínea. Con todo, si Haddad llega a la segunda vuelta el 28 de octubre, espera poder cerrar un trato con Gomes, a quien según dice integraría a su eventual gobierno.

    Alckmin también cuestiona al Partido de los Trabajadores y a los gobiernos de Lula da Silva, pero tal vez no lo haga con la rotundez de su principal adversario. Y a eso debe añadir el propio desgaste de su partido, el socialdemócrata, con miembros ilustres que también fueron jaqueados por el Lava Jato. Es el caso notable de Aécio Neves que casi le gana a Dilma en 2014. Ahora disputa un lugar en la Cámara de Diputados con la esperanza de evitar que la Corte Suprema lo mande preso por corrupción.

    Alckmin había partido con ventajas respecto de Bolsonaro. Consiguió en un principio juntar en su entorno a 8 partidos del llamado “centro”. Y con eso ganó más de 5 minutos de TV y radio. Semejante punto de partida llevó a pensar que podría tener un buen crecimiento en las encuestas. No fue lo que ocurrió. Unos dicen que la victimización de Bolsonaro, cuando hace 10 días resultó herido de un cuchillazo y estuvo casi al borde de la muerte, jugó a favor del diputado conservador. En alguna medida es preciso reconocer que su crecimiento de la última semana estuvo vinculado a ese atentado y la amplia difusión que mereció en la prensa brasileña e internacional. Pero de ninguna manera es la única causa, y tampoco la principal, que justifica su buen desempeño.

    Es ese fenómeno el que dejó sin brújula al equipo de Alckmin. Ni hablar de sus aliados de centro que hoy sienten en el alma haberse jugado por él, en vez de poner las fichas en Bolsonaro. En ellos pesó más la tradición política de los últimos 24 años que un análisis a fondo de la nueva realidad brasileña, donde la polarización va in crescendo. Parte de las clases medias y medias altas de las grandes capitales habían apostado, por tradición, al candidato del PSDB, que fundó el ex presidente Fernando Henrique Cardoso. Ahora están dispuestas a apartarse. Inclusive hubo quienes pensaron en votar a Joao Amoedo, del partido Nuevo, un derechista muy moderado. Pero no tuvo éxito al no lograr superar 3% de popularidad. En los últimos días, su candidatura comenzó a escurrirse como la arena de la mano. En el entorno de Alckmin sostienen: “Si esta semana no se produce el cambio en la tendencia de las encuestas, el ex gobernador no estará en la segunda vuelta”.

    Eleonora Gosman

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