El cerco se cierra sobre Flavio Bolsonaro
Al fondo, Flavio Bolsonaro, hijo del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, al frente. (Foto: Reuters/Adriano Machado)

Las desventuras del hijo presidencial

En cuanto Jair Messias Bolsonaro discurseaba en la suiza Davos, y hablaba en el World Economic Forum de la creación de un “nuevo” Brasil, operaciones policiales realizadas en Río de Janeiro revelaron los vínculos de su hijo Flavio, senador electo, con la mafia de las “milicias”.  El legislador fue hasta octubre del año pasado, diputado del estado fluminense. Y en esa función parlamentaria, albergó dentro de su gabinete como asesoras a la madre y la esposa de uno de los principales jefes de la “Oficina del crimen”, el capitán Adriano Magalhães da Nóbrega.

Esta organización delictiva surgió en el 2000, en la favela Río das Pedras; y estaba integrada por miembros de la policía militar y del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE). A este grupo delictivo se lo acusa del asesinato de la concejal carioca Marielle Franco, militante del Partido Socialismo y Libertad (PSOL). Fue a partir de la investigación de este crimen que se llegó al capitán Adriano. Y la mañana de este martes, el Grupo de Actuación Especial del Combate al Crimen Organizado (GAEL) junto a la policía civil, procedió a detener al capitán Adriano. Solo que el hombre huyó antes de ser preso.

La madre de Adriano, Raimunda Magalhães, y su mujer Danielle da Nóbrega, ocuparon cargos como asesoras de Flavio Bolsonaro, con salarios de 2.000 dólares. Ambas dejaron sus puestos en noviembre del año pasado, dos meses después que Globo revelara la existencia de la “Oficina del crimen”, integradas por bandas policiales. Adriano ya tenía antecedentes. En 2011, el capitán fue preso en el marco de una operación contra el “juego del bicho” en Río de Janeiro, una actividad mafiosa.

No sólo esto. Raimunda, la madre de Adriano, se ocupaba de hacer depósitos bancarios, procedentes de la recaudación ilegal de salarios pagos a funcionarios ñoquis, en las cuentas del principal asesor de Flavio, Fabrício Queiroz. Hoy, este ex policial militar, está sospechado de delitos que rozan a la familia presidencial.  

Un informe exhaustivo del Consejo de Control de Actividades Financieras (COAF) descubrió sucesivos depósitos en la cuenta del senador electo realizados por Queiroz. Y revelan ahora los nexos del empleado con Adriano, el capitán de la PM.

Para completar la historia, a Bolsonaro hijo no se le ocurrió nada mejor que conseguir que la Asamblea Legislativa fluminense le entregara a Adriano un premio a su “brillante carrera y honor” por los servicios prestados a la sociedad.

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