El ex juez Moro amenaza con renunciar y agrava la crisis de Bolsonaro

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El ex juez Moro amenaza con renunciar y agrava la crisis de Bolsonaro

El general Braga Neto intenta convencer al ex juez del Lava Jato que no deje el gobierno.

Por Eleonora Gosman – San Pablo

La crisis política parece no tener fin en Brasil. El ministro de Justicia Sergio Moro le acaba de informar a Jair Bolsonaro que pretende renunciar al cargo. Fue después que el jefe de Estado le anticipara al ex juez del Lava Jato que había decidido cambiar la cúpula de la Policía Federal, que depende directamente de Justicia. En la dirección general de esa fuerza, Moro impuso a un hombre de su absoluta confianza: Mauricio Valeixo. Y es esa la causa que llevó al presidente brasileño a querer su reemplazo por un funcionario fiel a él. Al conocerse este paso dado por Moro, inmediatamente entraron en acción otros dos ministros: Walter Braga Netto, jefe de la Casa Civil y Eduardo Ramos, de la Secretaría de Gobierno. Ambos intentan, en este momento, convencer a Moro de que desista de la idea de abandonar el Palacio del Planalto.

El escenario generado a partir de esta movida, que apuntaba a sacarle al ministro su principal fuente de poder: la Federal, es imprevisible. Y los esfuerzos del «ala militar» del gobierno para controlar los desequilibrios presidenciales, pueden caer en el vacío. En verdad, el nombramiento para ese cuerpo policial le corresponde efectivamente al presidente. Pero es tradicional que en la opción para ese puesto intervenga el ministro de Justicia.

Ocurre que el paso que procura dar el jefe del Planalto pareciera no tomar en cuenta el «valor» de la presencia de Moro en su gabinete ministerial. Ese «valor» trasciende la propia figura del ministro. Con el Lava Jato, el ex juez de Curitiba ganó fama de batallador contra la corrupción; así se convirtió casi en un «héroe» y revistió de «transparencia» al gobernante brasileño. Claro que a cambio de eso obtuvo del jefe de Estado el compromiso de plena autonomía en la gestión de Justicia.

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Moro mantuvo, a lo largo de estos 16 meses de gobierno, un perfil más bien calmo. Y a pesar de no haber generado hechos de gran trascendencia, logró mantener su perfil de ministro muy popular, capaz de hacerle sombra a su jefe en las elecciones de 2022. A diferencia del propio Bolsonaro, que se estancó en 30% del apoyo popular, Moro consiguió preservar un apoyo alto: 53%. Con ese respaldo de por medio, el ministro de Justicia apoyó al ex ministro de Salud Luiz Henrique Mandetta. Esa actitud le valió recelos por parte de Bolsonaro, que llegó a decir de Moro: «Es muy egoísta».

No es la primera vez que el presidente buscó rebajar la importancia de su ministro. El año pasado procedió a cambiar el jefe de la policía federal de Río de Janeiro sin la participación de Moro. Finalmente, fue la propia Federal la que consiguió imponer un nombre para ese puesto. En enero último, Bolsonaro volvió operar contra el ministro: fue cuando anunció que pretendía crear un Ministerio de Seguridad Pública, que se llevaría a la Federal. El Covid-19 se interpuso en ese plan del jefe de Estado.

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El presidente se había comprometido con su funcionario a promoverlo como juez de la Corte Suprema. Pero esa posibilidad, muy ambicionada por Moro, se derritió. Luego llegó a decir que iría a promover al cargo de magistrado del máximo tribunal a un juez que fuera «terriblemente evangélico».

Según indica la prensa brasileña, los aliados políticos de Moro juzgan que el ministro debe dejar ya el gobierno.

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