El juez Sergio Moro se reúne con Jair Bolsonaro para hablar de un puesto en el futuro gobierno

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    El juez Sergio Moro se reúne con Jair Bolsonaro para hablar de un puesto en el futuro gobierno
    Juez. Sergio Moro, quien lleva adelante la causa del Lava Jato, se reunirá este jueves con el presidente electo de Brasil Jair Bolsonaro. /REUTERS

    El magistrado del caso Lava Jato estará este jueves en Río de Janeiro con el presidente electo. Se lo menciona como posible ministro de Justicia.

    Sergio Moro está a punto de dar un paso que lo elevará de juez de primera instancia en Curitiba a ministro de Justicia del presidente electo Jair Bolsonaro. Responsable por la operación Lava Jato, que desnudó una cadena de corrupción enquistada en la estatal Petrobras, se reunirá este jueves con el futuro jefe de Estado. Fuentes salidas del tribunal donde actúa el magistrado dijeron que ya compró pasajes para viajar a Río de Janeiro y visitar al mandatario en su residencia carioca de Barra da Tijuca. Todo indica que Bolsonaro está dispuesto a ofrecer al juez paranaense una cartera “turbinada”, que englobará justicia, seguridad pública, transparencia, contraloría general de la unión y el Consejo de Control de las Actividades Financieras.

    El núcleo duro del bolsonarismo aconsejó la opción por Moro. Entiende que la imagen del juez dará prestigio al gabinete ministerial, al reforzar ante la opinión pública, la percepción de un compromiso del futuro gobierno con el combate a la corrupción. Bolsonaro ya había anticipado que quería tener a ese juez como ministro, o en todo caso como miembro de la Corte Suprema. Esta última alternativa resultaría mucho más difícil porque nombrar integrantes de esa máxima instancia judicial no es una decisión exclusiva del jefe de Estado; interviene la comisión de Justicia del Senado y luego es preciso que el designado sea “aprobado” por votación en el plenario de la Cámara Alta. Ocurre que el Parlamento no tiene precisamente “aprecio” por un juez que colocó en dificultades a más de un senador y diputado.

    Hay sin embargo algunos inconvenientes en la nominación de esa figura como ministro de Justicia. La primera es que la aceptación de ese convite dejaría “en evidencia que el juez tomó partido en decisiones pasadas”, según dijeron magistrados del tribunal donde actúa el juez. Sería el caso del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, condenado por una causa de corrupción que, según su defensa, no fue suficientemente probada. Otro problema surgiría de la obligación de Moro de ser exonerado como juez, como condición sine qua non para asumir el ministerio.

    Antes del Lava Jato, que tuvo como imagen emblemática la condena y detención de Lula, Moro no era más que un magistrado federal que actuaba a nivel provincial; es decir, un “desconocido” a nivel nacional. En 2014, con ese caso que tuvo como gatillo las acusaciones contra los dueños de la constructora Odebrecht, el juez pasó a tener una incidencia gigantesca en el mundo político que se vio sacudido por las denuncias seriales.

    Las relaciones de Bolsonaro con el juez no siempre fueron “color de rosa”. Es que la fama convirtió a Moro es un hombre acostumbrado a las deferencias, sin necesidad de agradecimientos de su parte. Fue lo que ocurrió en marzo del año pasado cuando, en el aeropuerto de Brasilia el juez pasó por altoal entonces diputado federal. Así lo habría de admitir el propio legislador, hoy convertido en futuro jefe del Palacio del Planalto.

    En una entrevista concedida a la Red TV, explicó que se había “enojado” porque al saludar a Moro en esa terminal aérea, éste lo dejó plantado. “No hay duda de que eso me irritó. Esperaba tener al menos 30 segundos para conversar con él”, diría el diputado federal. La explicación que daría el juez es que prefería no “sacarse la foto” con un parlamentario “después de los inconvenientes” que padeció al mostrarse sonriente al lado del senador Aécio Neves (hoy electo diputado), quien justamente fue denunciado por corrupción en el caso del frigorífico JBS (hay audios que lo atestiguan). Con todo, el presidente electo defendió el papel jugado por el juez curitibano contra la corrupción.

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