El Mercosur, ante su última oportunidad en la próxima cumbre en Uruguay
Declaraciones. El presidente de Brasil, Michel Temer, defendió al Mercosur durante una conferencia de prensa este viernes en la cumbre del G20 en Buenos Aires. /AFP

Ya está confirmado: la próxima cumbre del Mercosur se celebrará en Montevideo los días 17 y 18 de diciembre. No será una cita convencional y tampoco unánime. Hay un punto de discordia y gira alrededor del próximo jefe de Estado brasileño Jair Bolsonaro. El presidente Michel Temer confirmó, este viernes en un briefing en Costa Salguero, en Buenos Aires, que él invitó a su sucesor a participar tanto del G20 como de la del bloque regional en Uruguay. Pero fuentes consultadas por este diario indicaron que el gobierno de Tabaré Vázquez pretendería restringir la participación a los actuales gobernantes.

El tema podría haber provocado roces a no ser por la decisión del propio Bolsonaro de evitar su visita a los orientales, debido a su salud. Todavía carga con la bolsa de colostomía que le colocaron luego de una tremenda operación para salvarle la vida, cuando fue atacado a cuchilladas durante un acto de campaña en septiembre. Otras fuentes dijeron a Clarín que también se habían cursado invitaciones al futuro jefe de la diplomacia de Itamaraty, el embajador Ernesto Araújo, y a quien será el ministro de Economía, Paulo Guedes. Pero ambos desistieron.

Esta reunión presidencial del Mercosur tendrá una intensidad diferente a las anteriores. Por empezar, el poco prestigio del bloque en el futuro gabinete ministerial brasileño. Es preciso recordar que tanto el presidente electo como su ministro económico habían expresado, en su momento, duras críticas sobre un bloque al que veían con un “fuerte perfil ideológico”. Una semana después de la victoria bolsonarista vino el momento de bajar el tono.

El propio futuro mandatario se encargó de suavizar anteriores expresiones al decir que su gobierno buscará “flexibilizar” las rigideces del bloque regional. Quien expresó esa reversión con más claridad fue el vicepresidente electo, general Antonio Hamilton Mourao: “Para nosotros el Mercosur es muy importante”, indicó en una entrevista reciente. Este viernes, en Costa Salguero, el presidente Temer se esforzó por demostrar que “no habrá cambios” en los lineamientos centrales de la política externa brasileña. Fue especialmente enfático al señalar que, a su juicio, Bolsonaro debe mantener todos los pactos internacionales.

En una conferencia de prensa, a la tarde, fue preciso en ese sentido: “No veo ninguna actitud del nuevo gobierno (que debe iniciarse el 1º de enero próximo) en detrimento del Acuerdo de París sobre medio ambiente. Las tesis medioambientales tendrán el apoyo del presidente electo”. Se refería ni más ni menos que a la decisión que había tomado el propio Bolsonaro de retirar a Brasil como próxima sede de la Cop-25 de las Naciones Unidas sobre cambios climáticos. Esto produjo un cimbronazo entre los potenciales socios de la Unión Europea, sobre todo a partir de la reacción del presidente francés Emmanuel Macron. Este dijo que no iría a celebrar ningún acuerdo con un país que no preserva los tratados mundiales. Esto implicó un franco retroceso en las negociaciones entre Mercosur y la UE, que la Argentina de Mauricio Macri quería ver concluidas a más tardar a mediados de este año. Las precisiones de Macron, en una conferencia de prensa junto al presidente argentino, echó por tierra algunas esperanzas albergadas de cerrar trato antes de que termine 2018. En esta iniciativa tanto Buenos Aires como Montevideo mostraron una predisposición franca para eliminar cualquier dificultad que se interpusiera en la firma de un tratado con Bruselas.

Por lo que puede verse hasta ahora, las declaraciones de Bolsonaro no han generado suficiente confianza en los medios europeos. Y en ese sentido hasta se podría decir que a Argentina y Uruguay les conviene, y mucho, una mayor “flexibilidad” del Mercosur que les permita celebrar convenios en forma individual.

Este será precisamente el tema principal de discusión en los tiempos que se avecinan para el bloque regional. De hecho, el presidente Temer trató de deshacer cualquier malentendido que podría haber generado una que otra declaración del bolsonarismo. Así, en la cumbre del G20, expresó que su país está íntimamente vinculado con la posición de los BRICS, que realizaron en Costa Salguero una reunión “informal”. El grupo contiene grandes potencias: China y Rusia, entre ellas. A las que se suman Brasil, India y Sudáfrica. En ese contexto, Temer reivindicó ese conjunto de cinco naciones, todas ellas de grandes mercados, que están en contra del “nuevo proteccionismo” desplegado por la administración de Donald Trump en Estados Unidos. “Estamos a favor de la globalización” declaró el brasileño.

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