El PT sigue la campaña presidencial, pero tiene prohibido usar la imagen de Lula como candidato

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    El PT sigue la campaña presidencial, pero tiene prohibido usar la imagen de Lula como candidato
    Simpatizantes del exmandatario, en Curitiba. (AFP)

    Así lo definió el Tribunal Superior Electoral.

    Después de decidir la exclusión del expresidente Lula da Silva como candidato en las elecciones del próximo 7 de octubre, el Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE) resolvió a último momento aprobar la continuidad del Partido de los Trabajadores en la propaganda electoral gratuita de radio y TV.

    Admitió incluso que el PT use la imagen de Lula, que sigue preso, y hasta sus palabras de apoyo a quien lo reemplaza. Pero ya no puede figurar como presidenciable.

    Esta alternativa fue acordada entre los 7 miembros de la corte electoral al final de la reunión extraordinaria que se extendió hasta los primeros minutos de la madrugada del sábado.

    Con eso quedó a salvo el propio PT. Es que las demandas que habían sido presentadas contra la fórmula presidencial que encabezaba Lula también reclamaban el cese liso y llano de la propaganda partidaria en los medios audiovisuales y condicionaba el retorno de la agrupación a los cortos publicitarios a que definiera un nuevo candidato. Esto fue terminantemente rechazado.

    El TSE, en la sesión extraordinaria. (Xinhua)
    El TSE, en la sesión extraordinaria. (Xinhua)

    A partir de ahora, el PT tiene hasta 10 días para nombrar el reemplazante de Lula. Aunque ya se sabe quién es: Fernando Haddad, exministro de Educación y exintendente de San Pablo. Será acompañado por la diputada Manuela D’Ávila (PCdoB) como postulante a vice.

    Sin embargo, esto no impedirá que el partido lleve el caso de Lula hasta la Corte Suprema.

    “Vamos a presentar todas las apelaciones para que sean reconocidos los derechos políticos de Lula previstos en la ley y en los tratados internacionales ratificados por Brasil”, declaró la dirección petista en un comunicado.

    A los 72 años, el exlíder sindical que gobernó Brasil de 2003 a 2011 cumple una sentencia a 12 años de prisión por corrupción y lavado de dinero.

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