En una entrevista por TV, el candidato a presidente dijo que la tortura es «abominable», pero justificó su uso durante el régimen militar en su país.

El diputado Jair Messias Bolsonaro fue entrevistado en la noche del lunes, en un programa tradicional de la TV Cultura, un canal público que depende del estado de San Pablo. Segundo en las encuestas con 17% de la intención de voto, la presencia del derechista legislador, candidato a la presidencia de Brasil por el Partido Social Liberal (PSL), llevó a la emisora a su segunda mayor audiencia en el año. Y ese día lideró las menciones en Twitter. La máxima aspiración de este postulante al Palacio del Planalto es conseguir “un Brasil liberal, que comercie con todo el mundo sin ideología”.

Sin embargo, y en forma contradictoria con ese apoyo al libre comercio global, tuvo elogios para el presidente norteamericano Donald Trump: “El rescató el empleo y disminuyó la carga tributaria”. Interrogado por una rueda de periodistas, con tres profesionales mujeres y dos hombres, declaró que “la tortura es abominable” pero justificó su implementación en los tiempos de la dictadura militar. “En aquella época vivíamos la guerra fría. O usted iba a Estados Unidos o iba a la Unión Soviética”.

En su séptimo mandato como parlamentario, y con 63 años, tuvo que enfrentar las repreguntas: “Si usted fuera elegido ¿aceptaría la tortura?” Fue entonces que replicó: “Ustedes hablan solo de los casos de izquierda. ¿Por qué no hablan del atentado en el Aeropuerto de Guararapes (en Recife) donde en 1966 murió Edsorn Regis? Uno de los militantes de la Alianza Popular (que supuestamente puso la bomba) era (el senador tucano) José Serra. Entonces, pongamos a Serra en el banquillo de los acusados”. Formado en la ademia militar Agulhas Negras, para Bolsonaro, “muchos (ex presos políticos) dijeron que fueron torturados para conseguir indemnizaciones, conseguir piedad, conseguir votos. Si hubiéramos perdido esa guerra hoy seríamos una Cuba”. En la misma línea sostuvo que organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos “tiene un vies de izquierda”.

Subrayó que “en el pasado tuvimos una Ley de Amnistía y ya no hay por qué recordar (lo que ocurrió). Esa ley sepultó todo eso. Es una herida que tiene que ser cicatrizada. Olvídese de eso. El pueblo está sufriendo con desempleados, con 50.000 mujeres violadas. Si yo llegara allá (al Palacio del Planalto) solo voy a mirar de aquí para adelante. El pasado es historia”.

Bolsonaro se mostró en un inicio aprensivo. De acuerdo con la producción del programa donde participó, Roda Viva, el candidato vetó uno de los entrevistadores propuestos. Eso no había sucedido hasta el presente con otros presidenciables. Con el correr de los minutos se mostró, sin embargo, más seguro. Dijo entre otras cosas: “El pueblo ve en mí alguien confiable, diferente”. Y cuando le preguntaron sobre la corrupción y su proximidad con políticos presos como el diputado y titular de la Cámara Baja Eduardo Cunha, sostuvo: “Que yo ande en compañía de corruptos no quiere decir que lo sea”. Alegó luego que en ocasión del juicio por el “mensalao”, en 2006, resultó defendido por el ex juez Joaquim Barbosa. “Yo fui el único diputado que no pudo comprar el PT. Y en ocasión del juicio del mensalao, Barbosa fue muy claro: dijo que yo era el único legislador de la base aliada que no había sido sobornado”.

Jair Messias (su nombre de pila) había dicho en las elecciones presidenciales de 2014 que él quería ser el vice del entonces candidato Aécio Neves, derrotado luego por Dilma Rousseff. El lunes Bolsonaro lo desmintió: “Fue Folha de Sao Paulo que inventó eso”. Ocurre que Neves está ahora denunciado por corrupción en un caso que lleva la Corte Suprema. Este ex presidenciable aparece en una grabación solicitando coimas a la empresa JBS. El diario paulistano este martes recordó que sus periodistas no inventaron nada. “Fue el site de periodismo económico InfoMoney quien divulgó una entrevista exclusiva con el parlamentario en mayo de 2014, donde afirmó: quiero ser vice de Aécio Neves. Sería una gran honra para mí”. En esa misma entrevista de cuatro años atrás, Bolsonaro dijo: “El gran mal de Brasil hoy es el PT. Si Dilma consiguiera la reelección no huiremos de una ida para Cuba sin escala en Venezuela”.

Otra de las partes sustantivas del reportaje del lunes último en Roda Viva fue su caracterización de lo que ocurrió en 1964, cuando el ex presidente Joao Goulart fue depuesto por las armas. “No hubo golpe militar en 1964. El (Goulart) se fue”. Y agregó: “La historia tiene que ser contada en su totalidad. Quien declaró el vacío el cargo de presidente en la época fue el Parlamento. Era la regla en vigor”.

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