Estiman que la economía de Brasil podrá crecer entre un 3 y un 4% en 2019

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    Estiman que la economía de Brasil podrá crecer entre un 3 y un 4% en 2019
    Desafío. El crecimiento de la economía será uno de los retos principales para el gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil. /AFP

    Es la previsión del titular del influyente banco Itaú. Para eso, será necesaria una amplia reforma  fiscal.

    Son pesados los desafíos que tendrá Jair Bolsonaro en los 100 días iniciales de gobierno. “Su primer año será difícil. El presidente tendrá que aprender a negociar con el Congreso”. Es lo opinión de un poderoso capitán de las finanzas, el presidente del grupo Itaú Alfredo Setúbal. Con todo, piensa que al comenzar “un nuevo ciclo de políticas económicas, con privatizaciones y concesiones”, si se alimenta este proceso con reformas clave como la previsional “Brasil puede crecer a tasas de 3 a 4% anual”.

    ¿Cuánto podría demorar en obtener esos resultados? Entrevistado por el diario Estado de Sao Paulo, el banquero replicó que el obstáculo más serio es que el futuro gabinete “no está preparado para la función pública. Y eso le traerá problemas en los primeros tiempos”. Pero fue más incisivo en la cuestión fiscal. Pronosticó que en caso de no ser aprobadas las reformas “el gobierno de Bolsonaro va a sufrir mucho”.

    En su visión, el voto a Bolsonaro en la segunda vuelta indica que hubo “un viraje de los electores hacia una línea más liberal” que la desplegada por los gobiernos del PT. Lejos de ser una “herencia maldita”, Setúbal evaluó que la gestión de Michel Temer deja la economía “con algunas señales pequeñas de recuperación”. Admitió que “el desempleo todavía es alto” pero como contraposición “la inflación y las tasas de interés son bajas”. E insistió: “Entramos en un ciclo de más crecimiento y más estabilidad jurídica, un factor de gran importancia”.

    Sobre los planes aperturistas de la economía manifestados por el futuro ministro Paulo Guedes, el jefe del holding Itaú juzgó que “serán realizados en forma gradual. Por un lado habrá mayor competencia, por el otro las empresas tendrán que aumentar su eficiencia. El gobierno tiene que ayudar con la reducción de las burocracias, de los impuestos, que generan costos mayores que en otros países”.

    En un encuentro con Temer, ocorrido recientemente, los dueños del capital financiero expresaron sus preocupaciones respecto del porvenir. Destacaron comoprincipal elemento de desconfianza “la fragilidad de articulaciones políticas del gobierno Bolsonaro con el Parlamento”. Dijeron que eso podría poner piedras en el camino de la votación de la reforma jubilatoria, considerada esencial para equilibrar el déficit público.

    Estas sombras fueron medidas por el indicador de “incertidumbre” que elabora la Fundación Getulio Vargas. Diciembre mostró un aumento de las incertezas y “se mantiene en un nivel elevado”. La FGV concluyó que las “dudas se mantendrán altas hasta que haya una mayor claridad sobre las primeras medidas que tomará el gobierno”, con estreno marcado para el 1° de enero de 2019.

    El futuro vicepresidente, general Hamilton Mourao, mostró en una entrevista con el diario Valor que conoce bien de cerca la altura de las vallas a ser saltadas. Recordó que la deuda pública interna está ya en un nivel insustentable en el largo plazo: 926.000 millones de dólares. Aun cuando esté nominada en reales, si las cosas no van bien se convertiría en fuga de divisas. Mourao mostró su afinidad con Paulo Guedes. Dijo que el pago anual de intereses llega a 105.000 millones de dólares. Para disminuir semejante carga, Guedes plantea por ejemplo vender al menos 100.000 millones de dólares para amortizar el endeudamiento. Y el vicepresidente electo coincidió con esa visión: “Si conseguimos bajar los intereses anuales en 13.000 millones, podremos usar esa suma para invertir”.

    Otro de los retos difíciles es la situación pésima de las finanzas de los estados provinciales. Para la mayoría, el gasto en salarios de la administración pública estadual representa 55% de los ingresos. El cálculo de los analistas es que el Estado federal tendrá muy pocas chances de dar créditos a las provincias quebradas. Es que según informan, solo 13 de los 27 estados brasileños “poseen la nota mínima para que el Tesoro conceda garantías para obtener financiamiento”.

    Pese a sus recelos sobre la capacidade de Bolsonaro y sus ministros de negociar con el Parlamento, el banquero Setúbal juzgó que “el nuevo Congreso estará alineado con las políticas del nuevo gobierno”. Dio también señales de creer que, con 27 años de parlamentario, Bolsonaro tendría cómo conseguir las aprobaciones de los proyectos de ley “indispensables”.

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