Fundación Getulio Vargas: La recesión en Brasil empezó antes de la pandemia

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Lo afirma un grupo de renombrados economistas de la Fundación Getulio Vargas, en un estudio elaborado en base a las cifras oficiales del Instituto Brasileño de Geografía Estadísticas (IBGE). Advierte que la salida será “lenta”. El nivel de desempleo formal es el mayor de la serie en los últimos 28 años.

San Pablo – Eleonora Gosman

Brasil entró en recesión antes del estallido de la pandemia. Así lo revela un estudio que acaba de publicar la prestigiosa Fundación Getulio Vargas. Ya en el primer trimestre del año, el país registraba un descenso de Producto Bruto Interno de 1,5% frente a los últimos tres meses de 2019. Según los especialistas de la institución universitaria, la economía brasileña llegó a tener un momento de expansión entre octubre y diciembre del año pasado. Pero esa brisa estimulante se enfrió en los primeros meses de este año y se tornó una agitada tormenta que no cesa, después que a fines de febrero aparecieran los primeros casos de Covid-19.

Con una cuarentena tan light que ya nadie respeta, la flexibilización llegó para quedarse a pesar de las 57.800 muertes y más de 1,3 millones de contagiados. Pero la economía, como en todo el mundo, sigue barranca abajo. Los últimos datos del Fondo Monetario Internacional adjudican a Brasil un derrumbe de su PIB de 9,1%. Este resultado reinicia el proceso de deterioro económico registrado entre 2014 y 2016, cuando las fuerzas políticas de oposición al gobierno de Dilma Rousseff tomaron partido por su impeachment. Aquél período significó 33 meses de declive de la economía brasileña; pero nadie sabe a ciencia cierta hasta cuándo se extenderá la caída iniciada por el Coronavirus.

A todo esto, se suma otro dato: el déficit primario (sin contar los pagos de la deuda pública) alcanzará a 11% del PIB; pero el nominal (con los pagos de la deuda incluidos) es muy superior: 15%. Así lo confirmó el secretario del Tesoro, Mansueto Almeida. En parte, se debe a la lógica perdida de recaudación provocada por la paralización de la economía. Y en parte, también, obedece al aumento de los gastos provocados por el Covid, que exigieron el desembolso de los préstamos a empresas para el pago de salarios y el pago de un estipendio de 600 reales a los sectores sociales más vulnerables. El déficit ascendió en mayo a 24.000 millones de dólares.

Con todo, el gobierno distó y mucho de completar los gastos para combatir la pandemia, que en marzo autorizó el Congreso. Según el propio Mansueto, sobraron recursos reservados para el Bolsa-Familia (estipendio entregado mensualmente a los grupos familiares en situación de miseria). No hay una explicación para el caso. Pero el secretario del Tesoro dijo que esos fondos “se podrían utilizar para otros programas, como el auxilio (de 600 reales) que deberá ser prorrogado al menos hasta julio”.

Para continuar con los programa sociales para los brasileños sin recursos, por ejemplo, los cuentapropistas que quedaron desocupados por cuenta de la pandemia, “será preciso aumentar la carga tributaria” sostuvo Mansueto. Pero como afirmó el funcionario, “esta es una decisión política”.

Lo cierto es que el Covid provocó entre marzo y mayo la eliminación de 1,5 millones de puestos de trabajo formales. El dato fue divulgado por el Ministerio de Economía. Fueron los resultados más dramáticos de la serie histórica que se inició en 1992, o sea, hace 28 años. Y nadie apuesta a la recuperación rápida. De acuerdo con los economistas de la FGV (Fundación Getulio Vargas), “la economía crecerá a un ritmo superior a 1% en cuanto se salga de la recesión, puesto que hay una gran capacidad ociosa. Pero eso no significa salir rápido”.

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