Hamilton Mourao: “Vamos a cerrar filas con el gobierno de la Argentina”

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El vicepresidente de Brasil Hamilton Mourao (izquierda), habla con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro (EFE)
El vicepresidente de Brasil Hamilton Mourao (izquierda), habla con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro (EFE)

El vicepresidente de Jair Bolsonaro dialogó con Infobae en San Pablo y resaltó la importancia de la relación bilateral entre ambas naciones

Vamos a cerrar filas con el gobierno de Argentina, en su búsqueda de las mejores soluciones”, enfatizó el vicepresidente de Brasil, general Hamilton Mourao. Fue durante una entrevista, de 40 minutos, con un grupo de periodistas de grandes medios extranjeros y entre ellos Infobae. Según el militar, el gobierno brasileño aguarda “la llegada del embajador Daniel Scioli”, para recuperar el tiempo y las dificultades derivadas de la pandemia por el coronavirus.

Además de subrayar la relación comercial e histórica entre ambos socios, dijo que su encuentro en Buenos Aires con Alberto Fernández fue sorprendente: “El es extremadamente simpático”, aseguró. Doctor en Ciencias Militares, según figura en su currículo, para Mourao el Amazonas es una prioridad geoestratégica: “Brasil no es ningún villano en la cuestión ambiental”, dijo. Desde hace un mes y medio preside el Consejo de la Amazonia, un organismo que se fundó precisamente para responder a las presiones del empresariado brasileño e internacional, respecto de la preservación de ese pulmón del mundo.

Recordó, en ese sentido, que “el país tiene más del 60% de su cobertura vegetal intacta”, algo de lo que, en su visión, no pueden jactarse otras naciones del mundo.

– General, usted estuvo en la asunción del presidente Alberto Fernández. Pero apenas tres meses y medio después, se declaraba la pandemia en Argentina y en Brasil; y las relaciones quedaron casi interrumpidas ¿Cómo y cuándo será la retomada?

– Nuestro comercio exterior, especialmente en el área industrial, se ha visto resentido por la situación económica de la Argentina, nuestro gran comprador de bienes manufacturados. Entonces, para nosotros es fundamental apoyar al país en la búsqueda de soluciones para los problemas que enfrenta en el área económica. Brasil está junto a la Argentina, y no por le hecho de que ambos pertenezcamos al Mercosur; sino también porque tenemos una historia común, un pasado común y tenemos una frontera extremadamente importante. Estoy aguardando la llegada del embajador Daniel Scioli. Ahora, nosotros tenemos que buscar convergencias, las mejores soluciones, para que haya un apoyo mutuo. Esto es esencial entre dos países que son vecinos y que tienen una amistad de larga data. Ese es un hecho independiente de los gobiernos de turno. Los gobiernos pasan, pero los pueblos quedan.

– Como usted señaló, la Argentina atraviesa por un momento económico delicado ¿Cuál es la actitud que tendrá su gobierno?

– Nuestra visión es cerrar filas con la Argentina, con el gobierno argentino para buscar las mejores soluciones, porque eso sin duda será mejor para todos los brasileños y argentinos.

– Si en Estados Unidos llega a triunfar el demócrata Joe Biden ¿Cambiará la relación con Brasil?

– Nuestra relación con Estados Unidos, nuestra amistad, es muy clara; la que además es independiente del gobierno del momento. Estados Unidos es un aliado histórico de Brasil. Nosotros somos un país de la civilización occidental, y nuestra visión coincide con los pilares de la democracia: capitalismo, estado de derechos y una sociedad civil fuerte. Si Joe Biden es elegido y se convierte en el futuro presidente de Estados Unidos, la relación con el Estado brasileño será la misma que hoy día.

El vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourao, habla durante una conferencia de prensa en el Palacio de Itamaraty en Brasilia (Reuters)

– Hay pueblos indígenas que fueron infectados por el Coronavirus; y las chances de los nativos de morir supera la de los blancos. Esto se suma a la expulsión de nativos de sus tierras. El ministro de la Corte Suprema Gilmar Mendes calificó esto de “genocidio”. ¿Fue excesivo?

– Las tierras indígenas son de las poblaciones nativas que no pueden ser expulsadas bajo ninguna hipótesis. Es bueno recordar que tenemos más de 1,2 millones de kilómetros cuadrados de tierras indígenas demarcadas. Esas comunidades tienen perfecto dominio sobre sus territorios. Claro que, de tiempo en tiempo, gente extraña a ese grupo social busca entrar [en las comunidades] con fines de explotación ilegal del oro y otros minerales. Pero en muchos casos, los propios indígenas se asocian a esa actividad. Un ejemplo es el estado de Rondonia donde los indios Cinta Larga explotan minas de diamantes. El Estado brasileño está comprometido con la protección de los pueblos indígenas, lo que además está previsto en la Constitución. Entonces, es un verdadero absurdo plantear esta cuestión de genocidio. Nosotros hemos hecho todos los esfuerzos necesarios, por medio de la Secretaría de Salud Indígena para impedir que el Covid-19 entre en las comunidades. Sabemos que esas poblaciones son muy vulnerables a aquellas enfermedades con las que no han tenido contacto. Pero los números de esta pandemia en esas poblaciones son mejores que en el resto de Brasil, tanto en porcentaje de infectados como también de decesos.

– ¿No hay un deterioro de la imagen de Brasil en el exterior? Ya sea por la actitud del presidente Bolsonaro en medio de la pandemia, de no usar tapabocas en contacto directo con las personas; o por los incendios forestales del Amazonas y el combate al Covid-19.

– Primero, Brasil no es ningún villano ambiental. Debo recordar que más de 60% de nuestro territorio tiene su cobertura vegetal intacta. Apenas utilizamos uu 8% de las tierras de nuestro país para la producción agrícola. Y es un país que tiene una matriz energética limpia. Miren, el presidente Bolsonaro fue elegido para que hubiera un cambio de polos dentro de Brasil. Por 24 años fuimos gobernados por un polo de centroizquierda; ahora, entró el polo de centro derecha. Y pasamos a sufrir la oposición que, por medio de sus antiguos contactos internacionales, plantea como un hecho extremadamente negativo cualquier actitud del gobierno. El gobierno está empeñado en el combate a los incendios forestales del Amazonas y a la destrucción de la floresta. Y vamos a reducir esos fenómenos a parámetros aceptables. Pero creemos que, en verdad, existe mucha desinformación sobre este asunto. Nosotros queremos ser lo más transparentes posibles.

En cuanto al coronavirus, nuestro país es extremadamente desigual tanto regional como socialmente. Brasil es un país grande y debemos compararlo con Estados Unidos, India o Rusia. Enfrentamos con más dificultad la pandemia a partir de esas diferencias regionales, donde no hay homogeneidad. Tuvimos un impacto fuerte de la dolencia en el norte, pero ahora se trasladó al sur, fruto probablemente del invierno riguroso en los estados sureños. En cuanto a la imagen del país, eso está muy ligado a la discusión política, a la polarización y el tribalismo que existe en el mundo de hoy. Además, los hechos de un gobierno siempre llevan a una interpretación política. Si me gusta el gobierno, tengo una manera positiva de encarar los hechos; y si no me gusta, será negativa.

– ¿Cómo será la recuperación de la economía brasileña? ¿Rápida o lenta, como describen el FMI y la CEPAL? ¿Cómo quedará la situación de los sectores más vulnerables?

– El gobierno federal creó líneas de crédito para que las empresas pudieran pagar los salarios y mantener los empleos formales. Y hemos distribuido recursos en forma directa para los trabajadores de la economía informal. En algunos casos no fue exitoso, pero esto se debe a las características del sistema bancario brasileño. Nosotros vemos que la recuperación ya comienza a dar buenas señales. Vean que, en un inicio, había una previsión de una caída del PBI de 9%. Ahora, según indica el boletín Focus del Banco Central, ese retroceso será de 5,6%. Pero además tenemos una zafra récord y una gran capacidad de inserción en el mercado internacional con nuestros productos del agro. Y al mismo tiempo, está subiendo el índice de confianza de la industria. Concuerdo con que esa recuperación no tendrá gran rapidez para todos los sectores. Será desigual. Algunos retomarán el crecimiento rápidamente; pero otros como el sector de servicios demorará. Es el caso del turismo, la aviación comercial, los restaurantes y los locales de diversión. No van a avanzar en cuanto no tengamos la vacuna.

– ¿Qué impacto puede tener, sobre Brasil, la actual confrontación geopolítica entre China y Estados Unidos? Por un lado, Brasil tiene un militar que integra el Comando Sur de Estados Unidos. Por otro lado, China es el destino actual de la producción agrícola brasileña.

– Es un dilema geopolítico que vivimos en este momento, pero ya ocurrió en otras fases de la historia. Solo espero que esto no lleve a lo que, en la jerga militar, se conoce como la trampa de Tucídides [Se refiere al ascenso de China que, primero, fue visto como esencialmente benigno; y ahora pasó a ser una amenaza]. Es decir, que ocurra algún tipo de conflicto armado entre las principales potencias mundiales, que sería pésimo para el mundo como una totalidad. Espero que ese conflicto sea dirimido con las armas de la diplomacia. En cuanto a Brasil, nosotros tenemos una asociación con China desde 2009, cuando el país asiático se reveló como un socio comercial importante. Yo presido la comisión chino-brasileña de alto nivel, y lo que estamos buscando es establecer los principales asuntos bilaterales; inclusive los de defensa. Nuestra política estratégica es la de tener Fuerzas Armadas capacitadas para defender la integridad de nuestro territorio, y para que puedan realizar la disuasión ante cualquier aventura externa. Y nuestro entorno estratégico solo revela hoy un problema potencial, que es Venezuela. Espero que el pueblo venezolano consiga solucionar sus problemas.

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