Indignación en Brasil por el incendio del Museo Nacional de Río de Janeiro
Manifestantes se enfrentan a la guardia municipal de Río de Janeiro durante una concentración frente al Museo Nacional de Río de Janeiro

Miles de jóvenes se congregaron en los alrededores en un “abrazo” a los restos y chocaron con la policía

La reacción de la gente no se hizo esperar. Esta mañana, una vez que las llamas redujeron a cenizas los más de 20 millones de piezas del bicentenario Museo Nacional en Río de Janeiro, miles de jóvenes y vecinos se lanzaron a abrazarlo en una gran cadena humana. Los gritos se unificaron: “Fuera Temer”.

El incendio destruyó las colecciones de geología, paleontología, botánica, zoología, fósiles, arqueología, momias, y el cráneo de Luzia. Esta era una de las grandes joyas que cayó bajo el fuego. Se trataba de una adolescente cuyos restos, de 12.000 años, habían sido encontrados en Minas Gerais. Era, además, el fósil humano más antiguo de las Américas La comunidad académica y científica reaccionó con angustia. Los hechos revelaron la falta de infraestructura para combatir semejante catástrofe.

Empleados del Museo Nacional de Río de Janeiro, sin consuelo./EFE
Empleados del Museo Nacional de Río de Janeiro, sin consuelo./EFE

Esta corresponsal miró durante más de una hora cómo se elevaban las llamas por encima del Palacio que lo cobijaba, donde vivió la familia real brasileña. Durante esa hora, no se vieron mangueras ni agua, aunque centenas de bomberos y policías se apiñaban estáticos para ver cómo desaparecía el Museo. Las dos fuentes hidrantes próximas al edificio “no tenían agua” confirmó el coronel Roberto Robadey Costa y “eso atrasó el trabajo para apagarlo”. Los bomberos llegaron a pedir agua a los llamados “camiones pipa” que abastecen los vecindarios durante las sequías.

El coronel explicó que el museo se encontraba hace tiempo “en una situación irregular” que le impedía controlar incendios. “Hace un mes llegaron a entrar en contacto con nosotros (los bomberos) para decirnos que querían regularizar la situación porque había conseguido recursos. Pero no dio el tiempo”.

Un hombre muestra un cartel en el que se lee "Cultura en luto" frente al Museo Nacional de Río de Janeiro./ EFE
Un hombre muestra un cartel en el que se lee “Cultura en luto” frente al Museo Nacional de Río de Janeiro./ EFE

La institución sufría por falta de recursos y mala conservación. El especialista Marconi Andrade, del grupo SOS Patrimonio, mencionó las sucesivas denuncias realizadas ante el gobierno por “el abandono que mostraba el palacio”. En su descripción, se veían en el edificio –que ocupa más de dos manzanas con el parque— cables eléctricos cortados y a las paredes se les había caído parte de la mampostería. Además inundaban el lugar unos insectos (que en Brasil se llaman “cupins”) que habían horadado buena parte de la madera.

Los políticos salieron a expresar su sentimiento de repudio: “Muy triste lo ocurrido. Desaparecieron 20 millones de piezas de nuestra historia. Y esto es culpa del gobierno de Michel Temer” expresó Guilherme Boulos, candidato por el Psol. Henrique Meirelles, postulante del partido de gobierno (MDB), recordó: “Además del acervo de valor inestimable, el palacio incendiado fue el escenario de momentos decisivos en la historia del país”.

El socialdemócrata Geraldo Alckmin fue más enfático: “Agrede a la identidad nacional y entristece a todo el país”. Para Marina Silva, de Red Sustentable, “esta catástrofe equivale a una lobotomía de la memoria brasileña”. En una nota, el PT señaló: “La tragedia no se limita a la negligencia del país con su historia y su cultura. El Museo Nacional, que acaba de cumplir 200 años, es el mayor museo de historia natural de América Latina”.

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