El último informe del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE) indica que el crecimiento del PBI fue de 1,1% en 2018. Esa brisa primaveral se debió al aumento del consumo de las familias brasileñas. Pero la crisis en Argentina contribuyó en forma negativa al disminuir sus importaciones de productos brasileños

SAN PABLO (Eleonora Gosman)

Brasil no logra recuperarse de todo lo que perdió luego que el Congreso decidiera destituir a la ex presidenta Dilma Rousseff. El último documento del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), revela que la actividad económica está 5,1% por debajo de la registrada en el primer trimestre de 2014, el año de las elecciones. Así lo confirmó la coordinadora de la institución Rebeca Palis. Con todo, el año pasado tuvo un leve respiro con un crecimiento del PBI de 1,1%.

De esa ligera brisa primaveral, vivida el año pasado, la mayor contribución al aumento de la producción doméstica fue el consumo de las familias.  La mayor demanda compenso las caídas verificadas en las exportaciones. En cuanto el consumo avanzó 1,9% y el nivel de inversiones pudo trepar 4,1%, las ventas al exterior aumentaron 4,1%. Según el IBGE, el problema principal se originó en la situación de Argentina, que disminuyó sus importaciones procedentes de Brasil.

Si se observa el cuarto trimestre del año pasado, hubo una caída de la producción industrial brasileña de 0,8%, precisamente por cuenta de la “contribución negativa” del socio. El sector servicios tuvo una expansión de 0,2% y el sector agrícola aumentó 0,2% en ese mismo período.

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