El 1 de abril de 2015, el entonces diputado Bolsonaro conmemoraba el golpe de 1964

El presidente brasileño pretendía celebraciones en todo el país. Pero los militares pusieron un límite. Se harán sólo dentro de los cuarteles.

SAN PABLO (Eleonora Gosman)

Conmemoraciones “intramuros”, es decir, dentro de las paredes de los cuarteles. Así definió el generalato brasileño la celebración del 31 de marzo próximo, el aniversario número 55 del golpe de Estado que derribó al ex presidente Joao Goulart. La dictadura instalada desde entonces, que se extendió por 21 años (hasta 1985) encarceló, torturó y asesinó opositores. Los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva, la ex presidenta Dilma Rousseff, fueron víctimas de la represión dictatorial.

No es “conmemoración” declaró el ministro de Defensa Fernando Azevedo. Es un “recordatorio”. Para Bolsonaro, sin embargo, el golpe no fue dictatorial. El entiende que en ese momento la sociedad se unió a los militares, “percibiendo el peligro en el que se encontraba el país y con el objetivo de recuperar y colocar a Brasil en el rumbo correcto”. El portavoz de Bolsonaro, el general Otavio Rego Barros, sostuvo que “sin esa unión cívico-militar el país estaría con algún tipo de gobierno que no sería bueno para nadie”.

Con todo, la propia jefatura de las Fuerzas Armadas predica la discreción. Es decir, que no haya manifestaciones públicas. Los altos mandos temen, y con razón, que el ambiente de por sí caldeado en Brasilia termine por convertirse en un explosivo de alto poder. Bolsonaro sostuvo el año pasado que sin el golpe “Brasil sería hoy una Cuba”.

Los militares que son parte del gobierno –el “generalato”-, busca evitar que haya un recrudecimiento de las tensiones. Especialmente con el Parlamento que mantiene relaciones tirantes con Bolsonaro y sus hijos. Vale recordar que el Congreso fue cerrado en los primeros tiempos del régimen.

Según la prensa brasileña, se sabe ya de tres cuarteles que incluyeron el 31 de marzo como una fecha a rememorar como el “Día de la Revolución Democrática de 1964”. El interrogante es cómo reaccionará la sociedad ¿Habrá manifestaciones contrarias? Si las hubiera, todavía no se han anunciado.

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