Las privatizaciones afloran como un punto de fricción entre los aliados de Jair Bolsonaro
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El futuro ministro del área, Paulo Guedes, propone una venta amplia de los activos estatales. Pero el candidato, apoyado por ex jefes militares nacionalistas, rechazó esa posibilidad.

Tanto que confiaron en él y sin embargo, ahora, ya en pleno proceso hacia la segunda vuelta electoral, los banqueros y los financistas tiemblan cada vez que Jair Bolsonaro abre la boca, sea en TV o en la radio. Del optimismo exultante de hace una semana, que se basó en la designación del neoliberal Paulo Guedes para el futuro comando de la economía, se pasó a un “mar de incertidumbres” como admitieron en el mundo de la bolsa y la especulación cambiaria.

En realidad, no cambió nada, ni en el discurso ni en la praxis bolsonarista. El presidenciable, con su 58% de intenciones de voto que lo dan como ganador, repite lo que ha prometido desde un principio: no se privatizarán empresas públicas “estratégicas” y, presentará una nueva propuesta de reforma jubilatoria, más afín con los intereses que él mismo representa, es decir, las FF.AA. y policiales; los evangélicos y los ruralistas.

Paulo Guedes, el futuro jefe de la cartera de economía en un gobierno de Jair Bolsonaro. Diferencia de ópticas. Reuters. REUTERS/Sergio Moraes/File Photo
Paulo Guedes, el futuro jefe de la cartera de economía en un gobierno de Jair Bolsonaro. Diferencia de ópticas. Reuters. REUTERS/Sergio Moraes/File Photo

En media hora de entrevista por la radio CBN, el jueves por la noche, el ex capitán del Ejército informó que para él es una prioridad cambiar el sistema previsional brasileño. Pero calificó el proyecto ya presentado en el Congreso como “una colcha de retazos”.

Cuestionó uniformar la edad mínima para jubilarse: “Yo tengo 63 años y estoy perfecto. Pero hay gente con 60 años que ya está vieja, como es el caso de un albañil”. Pero lo que realmente preocupa al candidato esimpedir que se aumente la edad de militares y policias: “No podemos pedirle a un agente de las fuerzas de seguridad que se jubile a los 65. Eso es un chiste. La expectativa de vida de un policial es hoy de 55 años. Recordemos que más de 100 agentes ya fueron ejecutados este año tan solo en Rio de Janeiro”.

Sobre las privatizaciones fue en cierto modo divertido. Dijo que lo que pensaba entregar son las “150 empresas públicas creadas en los gobiernos del PT” y puso como ejemplo el proyecto del Tren Bala, que nunca salió del papel.

Jair Bolsonaro con su directiva partidaria. AFP
Jair Bolsonaro con su directiva partidaria. AFP

“Algunas la vendemos y otras sencillamente las damos de baja”. ¿Pero qué pasa con Petrobras Eletrobras?, se le preguntó en forma insistente. En ambos casos fue categórico: “Hay compañías estratégicas que no se privatizarán. Las de energía, el Banco de Brasil y la Caja Económica Federal. Con Petrobras el núcleo de la estatal no se toca (la generación). Lo que podemos hacer es abrir a capitales privados la posibilidad de instalar nuevas refinerías”. Para la comprensión del gran público concluyó con un ejemplo asiático: “China no está comprando productos de Brasil; China está comprando Brasil. Esa es mi preocupación y es también la preocupación de Donald Trump en Estados Unidos”.

Como dicen los analistas, no es que esas precisiones del eventual próximo presidente vayan a conmover los cimientos de la economía brasileña. Lo que les preocupa es que, en principio, demostrarían que el presidenciable “va a contramano de lo que ya dijo su gurú económico Paulo Guedes”.

El futuro ministro del área económica había expresado su compromiso de “privatizar todas las empresas públicas”. Y llegó a aseverar que con ese dinero “vamos a pagar toda la deuda pública”. Esto llevó a la columnista Raquel Landin, del diario Folha de Sao Paulo, a preguntarse: “¿Hasta cuando Paulo Guedes va a aguantar que Bolsonaro lo desautorice y cuánto van a resistir las ilusiones del mercado?”.

Se puede, de hecho, imaginar la respuesta: Guedes va a permanecer al lado del ex capitán del Ejército porque este le prometió, públicamente, el control absoluto de los resortes de las finanzas a través de una herramienta clave: el Banco Central. El propio Bolsonaro confesó: “Le garanticé (a Guedes y su trupe) total libertad de trabajo y le dije que no habrá ninguna clase de interferencias”.

El presidente de Brasil, Michel Temer. Bolsonaro no apoyara su programa de pensiones. Reuter
El presidente de Brasil, Michel Temer. Bolsonaro no apoyara su programa de pensiones. Reuter

No es poco el poder que le entregará al funcionario, el economista a quien respetan los mercados y en quien confían. Basta recordar que en la entidad hay US$ 380.000 millones de reservas. Pero además, quien maneja esa institución fija cosas tales como las tasas de interés que el Estado paga a los inversonistas que compran títulos de la deuda del gobierno.

A los otros protagonistas de su futuro gobierno, los militares, Bolsonaro irá a satisfacerlos con todas las concesiones posibles. Por ejemplo, preservará sus jubilaciones tempranas y los privilegios que reciben no serán afectados por el ajuste. Además tendrán para entretenerse con proyectos de investigación en el area de defensa, tales como un rediseño de las comunicaciones del país; una vuelta de tuerca tecnológica para cuidar fronteras; completar el proyecto de la tercera central nuclear Angra III y, quién sabe, avanzar en el desarrollo básico de la cohetería.

Eleonora Gosman

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