Petrobras pagará 853 millones de dólares a Brasil y Estados Unidos por corrupción
Multa millonaria. La petrolera estatal brasileña, Petrobras, deberá pagar más de 853 millones de dólares como indemnización a Brasil y Estados Unidos por el escándalo de corrupción. /REUTERS

La petrolera estatal brasileña llegó a un acuerdo con la Justicia estadounidense para que ponga fin a las investigaciones por los sobornos a políticos y empresarios.

Petrobras informó, este jueves, que acaba de firmar “un acuerdo” con el Departamento de Justicia de Estados Unidos y con la Comisión de Valores de ese país, conocida por su sigla SEC, que le costará a la empresa un total de 853 millones de dólares. La justicia norteamericana reconoció que la compañía fue “una víctima” de la corrupción y no su impulsora. Con esto, la estatal brasileña recupera su capacidad para operar en territorio americano y pone fin al capítulo de los juicios que le entablaron en 2015 el conjunto de los inversores que habían comprado títulos de la petrolera, despues que se descubrieron los fraudes contra la empresa cometidos por sus directivos en asociación con constructoras y políticos brasileños.

Como en la serie “Suits” de Netflix, donde los estudios de abogados inducen a sus clientes a dar conformidad a contratos a cambio de evitar los juicios –siempre, claro está, a precios muy elevados–, Petrobras tuvo que pagar mucho más que esos 853 millones en cuestión. En efecto, resarció previamente a quienes la enjuiciaron con 933 millones de dólares. Lo que le quedó ahora por saldar, en términos de efectivo para la justicia y la SEC americanas, son 85 millones de dólares a cada una. Y la compañía firmó, en el compromiso, un convenio para integrar “un fondo” de 683 millones de dólares que será manejado por el gobierno brasileño. En verdad, será transferido al Ministerio Público Federal, o sea a la Procuración General que en este momento es manejada por aliados íntimos de Michel Temer.

Ese extraordinario monto de dinero debería, en principio, ser asignado a “proyectos sociales y educativos” con “transparencia”. En el comunicado enviado esta mañana por la estatal brasileña se afirma: “Ese valor debe ser utilizado estrictamente según los términos y condiciones del acuerdo a ser celebrado (con la fiscalía general brasileña), que incluye varios programas sociales y educativos, que apuntan a la promoción de transparencia, ciudadanía y conformidad en el sector público”.

Pero, como ha ocurrido en otros momentos, la realidad de Brasil superó a las historias de ficción. Consultado por la prensa local, el abogado José Guilherme Berman, socio del estudio BMA, el valor desembolsado por la petrolera en el acuerdo con las autoridades norteamericanas “es alto”. A cambio, la empresa tendrá un beneficio: “A partir de ahora está con señal verde” para operar en los mercados bursátiles del exterior. Para ser más precisos, queda libre para emitir títulos en el mercado financiero mundial y, a partir de eso, captar recursos a intereses más bajos para continuar con un plan de inversión.

Lo que en cambio está entre paréntesis es el destino de los 653 millones de dólares. “Todavía no se ha hecho público cómo será ese convenio dentro de Brasil. En base a la ley de anticorrupción sólo la Auditoría General de la Unión puede hacer ese tipo de entendimiento” dijeron los especialistas. Eso significa que el Ministerio Público tendría vedado intervenir.

La Operación Lava Jato, de la policía federal brasileña, “invadió” la empresa petrolera cuando dispuso la prisión de su ex director Paulo Roberto Costa. Todo partió de un dato casi insignificante a no ser por los personajes involucrados: el ex cambista Alberto Yousseff, el actor central de ese caso que trascendió fronteras, le había “regalado” a Costa un automóvil. El entonces director de la petrolera estaba nada menos que a cargo desde 2004 en la dirección de Abastecimiento. El puesto se lo había conseguir el entonces diputados del Partido Progresista de Brasil (PP) que hoy apoya al candidato socialdemócrata Geraldo Alckmin.

Costa se acogió al sistema de “delación premiada”, que luego de un tiempo en la cárcel le permitiría salir en libertad. Reveló el funcionamiento de un cartel de constructoras brasileñas, lideradas por Odebrecht, que conseguían licitaciones (las manejaban) y sobrefacturaban las obras hechas para Petrobras. De ese diferencial de precio obtenían los fondos para pagar, entre otras cosas, abultadas coimas para los más encumbrados políticos del país. Se cuentan con los dedos aquéllos que se salvaron de incurrir en ese delito.

Cuando comenzaron las denuncias del Lava Jato, las acciones de la petrolera se derrumbaron tanto en la Bolsa de San Pablo como en la de Nueva York. Y a medida que avanzaban las investigaciones, la empresa comenzó a ser procesada en los estrados judiciales brasileños y norteamericanos. También en Europa hubo inversores que se sintieron engañados. Las denuncias trajeron otros problemas a la empresa, que tuvo que atrasar la publicación de su balance financiero del año 2014. Es que a partir de ese momento, la auditora externa Price Whaterhouse Coopers (PWC) optó por negarse a avalar el balance.

Cuando los resultados fueron finalmente presentados, en abril de 2015, se tuvo una idea clara de las pérdidas de la compañía por causa de la corrupción. El impacto era grande: 2.000 millones de dólares en aquel momento. Se afirma que en total las bajas contables fueron de 15.500 millones de dólares.

Eleonora Gosman

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