El candidato ultraderechista Jair ]olsonaron con gran respaldo del Ejército, durante un acto con estudiantes del colegio militar. Reuters

Vocero de la demanda fue el comandante de uno de los cuerpos del Ejército. El reclamo sería en apoyo al ex militar y líder ultraderechista Jair Bolsonaro quien figura favorito en las encuestas por debajo, justamente, del ex mandatario.

“No podemos transigir con las leyes vigentes, buscando atender intereses personales y hasta político-partidarios”. La frase fue dicha, en un discurso del último viernes, por el general Luiz Eduardo Ramos Baptista, jefe del Comando del Sudeste del Ejército brasileño. Y por si restara alguna duda, añadió: “La ley debe ser cumplida, en forma independiente de quién sea afectado por ella”. En Brasilia, según relato del diario Estado, no sorprendieron sus palabras. Es más, se señaló que tenía un objetivo definido: “Marcar la preocupación del arma” ante una eventual revisión por parte de la Corte Suprema de la prisión del ex presidente Lula da Silva.

Condenado en segunda instancia, el líder del Partido de los Trabajadores podría salir en libertad si el Supremo Tribunal Federal (STF) deroga la norma que ese máximo organismo judicial aprobó en 2016; es la que estableció que una persona con una segunda sentencia puede ser inmediatamente detenida. En su mensaje Ramos Baptista abundó en aclaraciones. Dijo que sus palabras venían a cuenta de la “proximidad de las elecciones” presidenciales del 7 de octubre.

A la ceremonia presidida por el militar fueron invitados tres diputados. Uno de ellos era el ex mayor de la policía militar Sergio Olimpio Gomes, conocido como “Mayor Olimpio”. Este legislador es uno de los asesores directos del candidato presidencial de la ultraderecha Jair Messias Bolsonaro y pertenece al mismo Partido Social Liberal (PSL). El jefe del Comando del Sudeste, con sede en San Pablo, completó su ideario: “Todos nosotros, civiles y militares, estamos bajo el yugo del impero de la ley”.

Luiz Inácio Lula da Silva, poco antes de ser ingresado a prisión. EFE

Pese a que, en teoría, los oficiales deberían mostrarse prescindentes en cuanto a las preferencias políticas –como lo establece la Constitución de 1988–, de hecho no se han ahorrado gestos ni comentarios.El 3 de mayo pasado, cuando Ramos asumió la comandancia del Sudeste, estaba presente en la ceremonia el candidato Bolsonaro, ex capitán del Ejército. Ese jueves, tanto el ministro de defensa general Joaquim Silva e Luna como el comandante del Ejército, Eduardo Villas Boas, presidieron el acto de asunción de Ramos Baptista. Es decir, todos estaban al tanto de quiénes eran los invitados especiales. El postulante y ex capitán no tuvo ningún prurito en realizar declaraciones a la prensa, en las que aseguró que él va a estar “en la segunda vuelta” de las presidenciales. Y eso a pesar que ya con su presencia, en un acto estrictamente militar, ponía en duda la prescindencia de los más oficiales militares con respecto a sus preferencias políticas.

Este pretendiente al Palacio del Planalto continúa, aún hoy, en el segundo puesto de las encuestas detrás de Lula da Silva. Nuevas pesquisas, como la publicada este sábado por la revista Veja, indican que el escenario permanece inmutable: Lula sigue al frente con 30% de las intenciones de voto y Bolsonaro se mantiene con 17%. Muy atrás aparecen el ex gobernador paulista Geraldo Alckmin y el postulante laborista Ciro Gomes (con 7% cada uno). En cuanto a la segunda vuelta, Lula ganaría por 58% al candidato Bolsonaro. De allí el temor a su presencia.

Ramos Baptista no fue el único general que pronunció una advertencia a la Corte Suprema. En abril, poco antes que la Corte Suprema tratara un habeas corpus a favor de Lula (finalmente denegado), el titular del Ejército Villas Boas realizó una declaración semejante a la de su subordinado. Dijo que el Ejército “juzga compartir el ansia de todos los ciudadanos de bien que repudian la impunidad y exigen el respeto a la Constitución, la paz social y la democracia”. Y a continuación alertaba que el arma “se mantiene atenta a sus misiones”. Muchos entendieron el mensaje como una “presión” a la Corte para que no soltara al ex presidente preso. Lo curioso del caso es que no hay uniformidad en el pensamiento de las tres fuerzas.

El presidente Michel Temer (i) con el comdante del Ejército, general Eduardo Villas Boas . AFP

El comandante de la Aeronáutica, el brigadier Nivaldo Luiz Rossato, divulgó al día siguiente de aquellas palabras una nota crítica contra Villas Boas. “Es muy importante para todos nosotros, militares activos o de reserva, integrantes de las Fuerzas Armadas, que seamos fieles a la Constitución sin entusiasmarnos al punto de poner nuestras convicciones personales por encima de las instituciones”. El comandante se negó a “intentar imponer nuestra voluntad. Es lo que menos precisamos en este momento”. Todo sugiere que el pretendiente al Planalto Jair Bolsonaro ha logrado agrupar, detrás de sí, a los principales jefes del arma a la que perteneció.

Para el general Ramos Baptista, el gran referente es el comandante del Ejército. El viernes pasado lo citó varias veces en su discurso. “Como dijo el general Villas Boas, las tropas del Comando Militar del Sudeste siempre orientan sus valores por la legalidad, la legitimidad y la estabilidad”. Y concluyó: “Cuando me preguntan: general ¿cuál es su partido? Yo digo: mi partido es la Patria, mi candidato es el Ejército brasileño”

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