Presionado por el ala militar, Bolsonaro retrocede y descarta el cierre del Congreso y la Corte

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Presionado por el ala militar, Bolsonaro retrocede y descarta el cierre del Congreso y la Corte
El presidente brasileño Jair Bolsonar, el domingo pasado durante un acto frente al Cuartel General del Ejército en Brasilia.

Tuvo que retractarse tras su participación en un acto pidiendo la intervención militar. La crisis política y el coronavirus golpean duro a la economía.

Por Eleonora Gosman – San Pablo

La última semana estuvo entre las más convulsionadas en Brasil. Un punto de inflexión fue el reemplazo del ministro de Salud por falta de «alineamiento» con su jefe Jair Bolsonaro. Pero el broche lo puso el presidente el domingo último. Delante de la puerta del Cuartel General del Ejército en Brasilia, lideró un acto de sus partidarios que pedían la clausura del Congreso y de la Corte Suprema.

Este lunes, presionado por el ala militar del gobierno federal, según consignaron los medios locales sin excepción, el jefe de Estado retrocedió al declarar: «¡Yo soy la Constitución!». «Nadie venga aquí a hablar del cierre del legislativo ni tampoco de la justicia. Estamos en democracia», añadió. Lo cierto es que el efecto negativo de la crisis política se suma al de la pandemia del Coronavirus, para retrasar cualquier avance significativo de la economía brasileña, tanto a mediano como largo plazo.

Es por esto, precisamente, que crece el número de especialistas convencidos de que la recuperación económica de Brasil será más lenta que la prevista originalmente. Por empezar, el propio Fondo Monetario Internacional arriesga una caída del PBI para 2020 de 5,3%. Pero los pronósticos son complicados también para el año próximo: la suba del producto interno bruto sería tan solo de 1,5%, en los pronósticos del Banco Mundial; y de 2,9% en los del FMI.


Bolsonaro denunció una conspiración de la Corte y el Congreso para destituirlo

Economista de un banco del grupo Safra, Gustavo Ribeiro evaluó: «Es altamente probable que el desempleo llegue ya en este primer semestre a 14,5%. Y el país deberá convivir por un buen tiempo con tasas de dos dígitos en la desocupación». Juzgó que las políticas sociales instrumentadas por el gobierno de Bolsonaro «no son suficientes para impedir el avance del desempleo». E indicó que la «salud financiera del sector privado no retornará rápidamente al nivel previo a la crisis». Otro dato no menor es que la crisis involucra una «recesión sincronizada». Es decir, afecta en simultáneo a todos los socios comerciales de Brasil, lo que implica la dificultosa mejoría del flujo exportador.

Es obvio que el Covid-19 tendrá un impacto devastador en todo el mundo. Dejará millones de desempleados y una caída generalizada de la productividad, además de un cuadro fiscal complejo.

La visión del banco Itaú, sin embargo, es más suave que la estimada por el Fondo. Juzga que la retracción de la economía será como mucho de 2,5%, y rápidamente podrá ser superada en 2021 con un crecimiento de 4,7%. La institución juzga que los intereses bajos y la inflación muy disminuida, impulsarán una retomada de la producción y empleo más rápido que lo definido por el FMI. Según algunos economistas de entidades bancarias, el Fondo «sobrestima el efecto de la pandemia en nuestro

El ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes
El ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes

Bolsonaro debió retractarse este lunes de su apoyo implícito a un autogolpe sin Congreso y sin Supremo Tribunal, en las manifestaciones del domingo. Pero permanece en la superficie de las «desinteligencias» entre el gobierno y los legisladores, los jueces y los gobernadores de los estados, acerca de flexibilizar el aislamiento social.

Vale señalar que el Ministerio de Salud había informado durante la tarde del lunes que el número de muertos ascendía a 383; casi duplicaba las cifras diarias conocidas hasta el momento. Pero ese número no permaneció mucho tiempo en el candelero. Media hora después de su publicación, el propio ministerio dijo que había sido un error, ya que el número de personas fallecidas por el Covid-19 era de 113; es decir, bastante menos que las informadas la semana pasada. De tal suerte, cuando los periodistas le preguntaron al presidente cuál era la cifra verdadera, este replicó: «¡Yo no soy sepulturero!».

Bolsonaro echó a su ministro de salud y hubo cacerolazos

La polémica sobre la cuarentena, que ha polarizado el mundo político brasileño, sigue vigente. «Hay quienes piensan que, si se flexibiliza rápidamente la cuarentena, la economía sufriría menos», sostuvo un especialista. Pero lo que está en juego, indican otros, es el crecimiento a mediano y largo plazo; a pesar de tener un impacto más severo en el corto plazo. Si se hace aislamiento social «menos gente habrá de morir y así habrá más trabajadores para el mediano largo plazo para sostener la oferta», indicó Matheus Rabelo, economista de la Fundación Getulio Vargas.

Son muchas las promesas de ayuda del gobierno Bolsonaro a los sectores vulnerables, pero su cumplimiento está demorado. Los cálculos de cómo habrá de afectar el Coronavirus en Brasil no son nada alentadores. Los estudios indican que habrá 5,7 millones de brasileños que pasarán a la pobreza extrema, si el gobierno no amplía los compromisos sociales. Serían entonces 15 millones de personas que pasarán a vivir con 1,9 dólares por día. Ese es el cálculo del Banco Mundial que estima que la tasa de aumento de la pobreza será este año de 7,7%.

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