Renovación y alternancia, una razón del fuerte respaldo a Bolsonaro

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    Renovación y alternancia, una razón del fuerte respaldo a Bolsonaro
    Fernando Haddad y Jair Bolsonaro: los candidatos del balotaje. AFP

    Lo determinaron las encuestas. La necesidad de un cambio es el factor más planteado

    El deseo de “renovación y alternancia” es la causa principal que moviliza a los electores a votar a Jair Bolsonaro, el candidato de ultraderecha en el balotaje brasileño del 28 de octubre. Así lo reveló una encuesta de Datafolha en la que se presentaba a los consultados 20 alternativas diferentes. Según esa investigación 30% de los votantes del ex capitán del Ejército mencionó esa alternancia como factor que determina sus opciones.

    Curiosamente es menor el porcentual de adherentes al presidenciable que reafirmó su deseo de verlo al comando del país por “rechazo al PT”: llega en este caso a 25%. Pero más notable aún es el “olvido” de la corrupción como eje del voto anti petista. Tan solo 10% recordaron ese hecho como determinante en sus decisiones por Bolsonaro. Y apenas 1% del total afirmó votar al diputado por que no le gusta el adversario Fernando Haddad.

    El candidato favorito para la segunda vuelta, Jair Bolsonaro. AFP
    El candidato favorito para la segunda vuelta, Jair Bolsonaro. AFP

    La pesquisa demostró que los brasileños ni se fijan en las propuestas. Tanto salud, como educación e, inclusive, experiencia para gobernar prácticamente no figuran en el radar de los electores (sólo 5% apostaron a cada uno de esos ítems). Peor aún en con la economía y la generación de empleos. Para los bolsonaristas ambas demandas apenas ocupan los lugares 12 y 13 del ranking. En cuanto a los seguidores de Haddad, las tres primeras causas para votarlo son: rechazo a Bolsonaro (20%), mejor plan de gobierno (15%) e ideología política (13%). Recién en el cuarto lugar aparece el factor “Lula” como condicionante del voto (con 11%).

    Entre los adherentes al ex militar, las iniciativas que propone el aspirante presidencial para la política de seguridad, ocupa el tercer puesto de las preocupaciones (17%); en cambio, casi nadie alude al “fin de la ideología de género y a los homosexuales”. Ambos elementos merecieron apenas 1% de las citas. Claro que esto último no necesariamente refleja el pensamiento de esa parte de la sociedad, que compró el discurso bolsonarista de odio a la autonomía de sexo. Este es uno de los puntos más polémicos de los mensajes del candidato. La reacción mayoritaria de la sociedad lo ha llevado a ocultar sus pensamientos “homofóbico».

    La otra bandera abandonada por los de Bolsonaro es la que enarbolaron durante los dos años y medio que precedieron al impeachment contra Dilma Rousseff: el combate a la corrupción fue el eje de las manifestaciones desde 2014 hasta el primer trimestre de 2016. Probablemente haya influido la sucesión de denuncias de coimas también contra el gobierno que sucedió al de la ex presidenta. Fueron tan intensas las revelaciones que pesaron sobre el presidente Michel Temer que el tema terminó por desbordar a aquellos que pensaron que ese gobierno transitorio iría a frenar los delitos de corrupción. Lo cierto es que este asunto cayó prácticamente en el olvido. Y fue de hecho substituído por el concepto de alternancia del poder como solución para todos los males de la democracia.

    En cuanto al divergente Haddad, tampoco adquieren relevancia entre sus seguidores las iniciativas para un eventual gobierno. Sus electores parecen funcionar más por el miedo a lo que vendría en un gobierno bolsonarista, que por creer en las ventajas socioeconómicas que ofrecería el candidato petista. Otro aspecto de la encuesta de Datafolha revela los temores de los anti-bolsonaristas. La mitad de los electores indicó que puede haber “una dictadura militar”. Para 31% hay muchas chances se que eso ocurra, y para 19% las probabilidades son pocas.

    La consultora indagó sobre la opinión de los encuestados (más de 9.000) sobre los límites que debe tener el Poder Ejecutivo respecto a la censura de prensa, a los partidos políticos, al Congreso y a la detención de sospechosos. Fueron mayoritarios los juicios contrarios a una intervención del gobierno capaz de violar los derechos políticos. 61% de los entrevistados rechazó cualquier idea de clausurar partidos, una idea que surgió del entorno del presidenciable de ultraderecha. En cuanto a la posibilidad de un eventual cierre del Congreso, 71% no apoya semejante procedimiento. Y 72% se manifestó contrario a prohibir las huelgas.

    Eleonora Gosman

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