Rousseff: «No hay número para un impeachmment contra Bolsonaro»

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La ex presidenta de Brasil aseguró que no existe en el Congreso una mayoría parlamentaria que permita ese proceso.

Por Eleonora Gosman – San Pablo

Para la ex presidenta Dilma Rousseff, el presidente Jair Bolsonaro «representa un problema para Brasil» porque el gobierno se basa «en la negación de la ciencia, el desprecio a la cultura, a las mujeres, a los pobres y vulnerables, lo que transformó el país es una pesadilla sanitaria, económica y social».

Con todo, la ex mandataria evaluó, en una entrevista con un grupo de corresponsales extranjeros, entre ellos esta periodista, que hoy no existe en el Congreso brasileño «una mayoría parlamentaria que permita entablar el proceso de impeachment». Añadió que el jefe de Estado cuenta, en la actualidad, «con los votos necesarios para garantizar su permanencia en el cargo».

En la misma línea, indicó que «la alianza que sostiene a Bolsonaro incluye a una parte de los medios que aún continúan con él; al mercado, incluidos los representantes de las mayores organizaciones empresariales y a un sector de las Fuerzas Armadas».

En ese contexto, subrayó que el ex ministro de Justicia Sergio Moro, del Lava Jato, «es una voz disonante. Pero no tiene la fuerza suficiente para corroer la base de Bolsonaro».

La ex presidenta dijo, también, que hoy es preciso un amplio «frente antifascista», que incluya al Partido Socialdemócrata (PSDB) y otras agrupaciones del centro. Para ella, existe «una tentativa de crear el caos» y, en ese contexto, advirtió que «no es posible descartar un autogolpe» de tinte autoritario.

En su análisis ¿por qué cree que la centro derecha respaldó a Bolsonaro en 2018?

–La derecha y la centro derecha política fue alcanzada por el «fuego amigo» del Lava Jato; y quedó totalmente destrozada, al punto que solo recogió el 4% de los votos. Luego, decidió respaldar a Bolsonaro porque pensaba que podría tutelarlo. Por eso, se puede afirmar que Bolsonaro surge en 2018, como un consenso entre el neoliberalismo y el neofascismo. Sucede que el presidente reveló pronto que a él no lo iban a tutelar. En gran medida, porque el fascismo de Bolsonaro no tiene el chip de la moderación. Hoy la derecha y centro derecha no tienen las fuerzas suficientes dentro del Parlamento y no consiguen romper el pacto neofascista: no hay mayoría en el Congreso para el impeachment. Por el contrario, Bolsonaro tiene los votos para garantizar su permanencia.

–¿El PT tratará de hacer una alianza amplia, que incluya al centro y al Partido Social Demócrata de Brasil?

–El PSDB fue un partido de centroizquierda que cumplió un rol fundamental en la construcción de la democracia después de 1988. Creo que esa alianza entonces es muy posible. Hay segmentos del PSDB que se alejan en forma acelerada do gobierno. En las elecciones de 2018 hubo un equívoco: ellos decidieron votar a Bolsonaro porque juzgaban que era mejor que un eventual triunfo de Fernando Haddad. Pero creo que es superado y que la alianza es posible. Pero tienen que querer los dos. Por eso, es la construcción de un espacio posible. El gobernador Joao Doria tuvo una posición consecuente en el cuestionamiento a las políticas contra el aislamiento social y de «gripecita». Los gobernadores saben que la única forma de combatir la pandemia es creer en la ciencia y, desde allí, hicieron un fuerte contrapunto al gobierno de Bolsonaro. Hoy siete partidos, entre ellos el PT, mas entidades sociales y juristas, entraron con un proceso de impeachment. Hacer la alianza antifascista es fundamental en Brasil, porque está en curso en Brasil una tentativa de crear caos. Si el gobierno federal que tiene tantos instrumentos para generar recursos para invertir en la pandemia y garantizar que la población quede en su casa, es decir, si se defiende el no aislamiento y no se da recursos a los gobernadores, no se dan créditos para las micro y medias empresas, hay una especie de apuesta al caos social. Eso porque no se puede descartar, como ellos mismos dijeron: el autogolpe. Ese autogolpe es un flirteo autoritario. Por eso es preciso un frente antifascista. A menos que todavía piensen que Bolsonaro puede ser teledirigido. El frente antifascista está en el orden del día.

–¿Cuál es la probabilidad de éxito de un impeachment?

–La probabilidad es remota. No hay numero suficiente de diputados que voten a favor del impeachment. Está ese grupo político, el centro, que fue seducido no solo por Bolsonaro sino también por los militares que están en el gobierno. De lo que se trata es que, frente a la extrema gravedad de la pandemia, hay un consenso que el epicentro ya está en Brasil y si continúa esa tendencia habrá un número de muertes elevadísimo. Llegaron a decir que «el virus es democrático». Pero ocurre que en Brasil tenemos una pobreza gigantesca, con 104 millones de brasileños que ganan 410 reales. Estamos viviendo un momento dramático que es la aceleración de dos condiciones difíciles: está amenazada la sobrevivencia de pobre y vulnerables. Las consecuencias económicas serán mucho más largas de lo que se piensa. No se saldrá de inmediato, sino que durará al menos dos o tres años. Tenemos que luchar mucho para evitar que ese ambiente no se torne propicio para el autogolpe.

–¿Cuál es la estrategia del PT para borrar el odio contra el PT?

–Combatir el odio al PT es combatir el odio a cualquier partido político y cualquier manifestación de divergencia. Cuando hay odio, alcanza a varios sectores, varios procesos y varias instituciones. En ese proceso de atemorizador, los apoyadores de Bolsonaro se pararon delante de la puerta de la casa de un magistrado de la Corte Suprema para insultarlo. 

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