Un presidente debe ser una referencia politica, moral y cultural
Bolsonaro faz gesto de arma com a mão. Presidente está a favor de la posición y la puerta de armas de fuego. Foto: Sérgio Lima/Poder360

La extraordinaria columna de Reinaldo Azevedo sobre la tragedia de Suzano ocurrida el jueves por la mañana.

SAN PABLO (Eleonora Gosman)

Me he tomado la libertad de traducir partes del extraordinario artículo de Reynaldo Azevedo, columnista del diario Folha de Sao Paulo, sobre la “responsabilidad política” del presidente Jair Messias Bolsonaro en la tragedia de Suzano, la pequeña ciudad que queda a 50  kilómetros de la capital paulista. En ella relata, entre otros episodios, el desayuno del jefe de Estado con periodistas precisamente el jueves por la mañana, poco antes de la masacre. Bolsonaro contó, en esa cita, que duerme en la residencia oficial, el Palacio de la Alvorada, con un arma al lado de su cama.

A continuación, se vuelcan algunos párrafos sobresalientes de ese artículo:

“¿Qué tiene que ver el presidente Jair Bolsonaro con la tragedia en la escuela de Suzano?” se pregunta Azevedo. Y se responde: “¡Todo! Desde luego, él no puede ser responsabilizado por el acto desquiciado de dos personas. No se trata de responsabilidad penal, pero sí de responsabilidad política. Y, en ese caso, su discurso está en la raíz del problema”.

Indica que hasta ahora sólo se emitió desde el gobierno federal “una nota gélida, que transforma los muertos en datos burocráticos” y relata que “poco antes (de la masacre), el presidente afirmó ante un grupo de periodistas que duerme con un arma al lado de su cama, aun cuando se trate de una de las personas más protegidas del mundo”.

Describe que el Palacio del Planalto (casa de gobierno en Brasilia) se expresó en estos términos: “Una vez más nuestro país es conmovido por una gran tragedia. El Gobierno Federal manifiesta su profundo pesar con los hechos ocurridos en la ciudad de Suzano en San Pablo, presentando sus condolencias y sinceros sentimientos a las familias de las víctimas de una acción tan inhumana. Damos nuestro total apoyo al Estado de San Pablo para ayudarlo en la investigación de los hechos”.

Para Reinaldo “un presidente es una referencia política, moral y cultural. El nuestro podría simbolizar, a ejemplo de muchos en el Mundo, la cultura de la no-violencia, de la no-retaliación, de la convivencia entre unos y opuestos. Pero él hace justamente lo contrario. Algunos masacran ex colegas de escuela. Otros masacran periodistas sobre la base de informaciones falsas. En los dos casos se plantea la perspectiva de eliminación del “otro” que me estorba, del “otro” que no sigue mis instrucciones, del “otro” que quiere mi mal”

“A los periodistas, el presidente les dijo que pretende flexibilizar la portación de armas. Y ahí sí que hay un gran peligro. Aquél decreto que amplía la posesión de armas (firmado por Bolsonaro a principios de año), que ya era irresponsable, no tiene gran relevancia en la vida cotidiana”. En cambio, “el caso generalizado de la tenencia puede tener efectos explosivos. Una gran cantidad de estudios que revelan que parte considerable de eventos con armas tienen una motivación fútil. Según el Atlas de la Violencia, fueron 62.517 homicidios en el país, en 2016. 71,7% de estos se cometieron con armas de fuego, como aquella que Bolsonaro dijo, en la conversación con los periodistas, que descansa en su mesa de luz mientras duerme”.

Azevedo se interroga: “¿Por que alguien rígidamente protegido por la Policía Federal  y por servicios especiales de las Fuerza Armadas precisa dormir agarrado a un arma? ¿Desconfía de que sus custodios hayan sido infiltrados por personas interesadas en su muerte? Si fuera este el caso, conviene entonces contratar a alguien que pruebe la comida, el café y hasta los productos de higiene personal”. Para el columnista, Bolsonaro estaba, en realidad, “expresando una vez más su devoción por las armas, lo que equivale a una invitación y una recomendación para el resto de los brasileños. Si él que está protegido por una multitud armada hasta los dientes precisa de un revólver para sentirse seguro ¿qué resta para los millones de brasileños que viven en favelas, sujetos a balas perdidas?”

El periodista concluye: “Sus afirmaciones infelices (las de Bolsonaro) fueron hechas poco antes de la tragedia de Suzano, lo que demuestra que los hechos comienzan a perseguir las tonterías de Bolsonaro”. Cierra con una frase categórica: “Necesitamos líderes políticos que desarmen personas y espíritus. Bolsonaro hace lo contrario”.

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